Es un blog donde podemos realizar comentarios y reflexiones sobre temas de familia, como así también subir artículos que consideramos destacados. Nuestro fin, es llevar claridad sobre algunos temas, que son de actualidad y han sido tomados con liviandad o relegados al arcón de los recuerdos. Siempre sin perder de vista, el papel fundamental que cumple la familia en la formación de nuestros hijos y la huella que dejamos en ellos.
viernes, 25 de diciembre de 2020
sábado, 12 de diciembre de 2020
Tercer Domingo de Adviento.- Jn 1,6-8.19-28
sábado, 5 de diciembre de 2020
Segundo Domingo de Adviento.- Mc 1, 1-8
En Isaías 40, leemos: “¡Consuelen a mi pueblo, dice su Dios!
Hablen al corazón de Jerusalén…
A partir de este capítulo, apreciamos un segundo Isaías, que
le habla al pueblo desterrado en Babilonia, dándole esperanza porque ya pagaron sus culpas. Les dice que preparen sus
corazones para recibir a Dios. Ya que
desde Judá, Jerusalén y Sion, se anunciará sin temor:” ¡Aquí está tu
Dios!”
San Pedro en su segunda carta nos advierte, que el Señor
llegara como un ladrón, en forma inesperada y la tierra y todo lo que se
encuentra en ella, será consumida por el fuego.
Pero además nos dice,
que el Señor es paciente y espera que todos nos podamos convertir. Y así
esperar su venida, con una conducta santa y piadosa. Viviendo de tal manera,
que Él nos encuentre en Paz, sin mancha y sin ningún reproche, para poder
recibir la promesa de una tierra nueva, y un cielo nuevo, donde habitara la
justicia.
Marcos nos habla en este el evangelio, de Juan Bautista. Él
es quien allanará los caminos para la venida del Mesías y preparara los
corazones de los habitantes de toda Judea y de Jerusalén, con el bautismo en el
rio Jordán, para el perdón de los pecados. Pero nos dice también, por boca del
Bautista, que él no se merece desatar la correa de sus sandalias y que será el Mesías,
quien bautizará en el Espíritu Santo.
El hilo conductor de estas lecturas, es la preparación de
nuestros corazones a recibir al Señor en esta Navidad. Sacar de nuestro
interior esas cargas pesadas que no nos
permite, acunar al niño Dios.
Esa preparación nos ayuda a predisponernos a vivir este
tiempo, con profunda contemplación y caridad. Ya que no podemos dejar de
destacar, que cerramos este 2020 tan especialmente distinto a los demás. Que
nos ha mostrado, tanto las miserias, como el compromiso de muchos, a compartir
y a pensar en los que la están pasando mal, los más vulnerables.
Pidamos a nuestra Madre que nos guie de cerca, para que no
perdamos de vista ese camino de preparación para la llegada del Señor y que ese
camino se encuentre, empedrado de buenas obras llenas de amor fraterno hacia
los demás.
Amen.
sábado, 28 de noviembre de 2020
1°Domingo de Adviento.- Mc 13,33-37
Isaías en la primera lectura, invoca al Señor reclamando: ¡Tu Señor eres
nuestro Padre!, “nuestro Redentor”. “¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las
tribus de tu herencia!” ”Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas
nos arrastran como el viento”
Y le recuerda al implorar: ¡Todos somos la obra de tus manos!
El salmo nos dice: Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al
hombre que Tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de Ti: devuélvenos la vida
e invocaremos tu Nombre.
San Pablo les dice a los corintios: El los mantendrá firmes hasta el
fin, así estarán irreprochables el día de su venida. Porque Dios es fiel y los
llamó a vivir en comunión con su hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Jesús nos dice en el evangelio de Marcos: ¡Estén prevenidos!
No nos tenemos que dormir, porque el Señor nos llamó para que estemos unidos a
Cristo y esa comunión con Él, nos hará estar alertas para su venida. Y nos
insiste: Estén atentos porque no sabemos cuándo será el día de la llegada…
Este domingo iniciamos un tiempo Litúrgico nuevo, el Adviento.
Es un tiempo de recogimiento, de
preparación, para poder recibir al niño Dios con un corazón abierto. Un corazón
capaz de pedir perdón y de perdonar, de saber dar con amor y también de saber
recibir de los demás. Tiempo de preparación, para que vivamos fraternalmente
este Adviento, primero unidos a Cristo, y por Él, con todos los que nos rodean para
poder ser así, reflejo de ese amor derramado por Dios.
De ese amor, ágape, sin medida hacia toda la humanidad, a tal punto que
lo hizo anonadarse, para nacer de Santa María, siempre Virgen, vivir y padecer
por nosotros hasta la muerte en cruz…
Ese niño llegara a nosotros al término de este adviento, el día de Navidad…
Pidamos a María, como Señora de la dulce espera, poder acompañarla en
estos días de esperanza, con actos de caridad que fortalezcan nuestra Fe, en la
llegada de nuestro Salvador…
Amen
domingo, 22 de noviembre de 2020
Domingo XXXIV del año Liturgico.-Mt, 31-46
sábado, 14 de noviembre de 2020
Domingo XXX del año Liturgico.- Mt 22, 34-40
Domingo XXXIII del tiempo Litúrgico.- Mt 25, 14-30
sábado, 7 de noviembre de 2020
Domingo XXXII del tiempo Litúrgico.- Mt 25,1-13
sábado, 31 de octubre de 2020
Domingo XXXI del año Litúrgico.- Mt 4,25-5,12
Domingo 1°de Noviembre, Dia de todos los Santos
¿Que me dicen las escrituras este Domingo?
En la primera lectura, del libro de la Apocalipsis de San Juan, él nos describe lo visto:
Un ángel de oriente, llevando el sello del Dios vivo, que le grita a los ángeles encargados de destruir la tierra, que no hagan nada, hasta que los servidores de Dios, no sean marcados con el sello en la frente. Estaban los 144000 pertenecientes a las tribus de Israel y una gran muchedumbre que venia de la gran tribulación, vestidos con las túnicas blancas, pertenecientes a todas las naciones y que blanquearon sus vestiduras, en la sangre del cordero.
Aquí San Juan, hace referencia a los Santos de los últimos días. Aquellos que deberán vivir los últimos tiempos y la gran tribulación para alcanzar la santidad y la gloria eterna.
La segunda lectura, es la primera carta de San Juan. Allí nos dice:
Que Dios nos ama y nos hace sus hijos. Pero para ello, nosotros debemos reconocerlo como Padre. Aquellos que no pueden ver esta realidad, son parte de este mundo que desconoce a nuestro Dios.
Pero cuando Dios se manifieste, nos reconocerán, por que seremos semejantes a Él, ya que al verlo tal cual es, y en su pureza nosotros también seremos purificados, si tenemos puesta en Él la esperanza.
En definitiva San Juan nos dice también en su carta, que tenemos que reconocer y amar a Dios. Depositar nuestra esperanza en Él y gracias a su gran misericordia y amor, seremos purificados en Él.
El evangelio de Mateo nos relata, que grandes multitudes lo seguían a Jesús de los cuatro puntos cardinales. Él los reunió en el monte que hoy llamamos de las Beatitudes, y allí les dió el sermón de la montaña.
Las bienaventuranzas, no son un llamado a la resignación. Es una invitación a un cambio de vida, una invitación a cambiar las cosas y buscar el reinado de Dios...
Con ellas, le damos un reconocimiento a todos los Santos. A todos aquellos que viven, y vivieron, una vida acorde con las Bienaventuranzas. Todos los que han orientado y los que hoy, tratamos de orientar nuestras vidas, a buscar el reino de Dios...
Pidamos a nuestra Madre y maestra, que siempre nos muestra el camino que debemos seguir. Que nos ayude, a poder vivir haciendo carne las Beatitudes, proclamadas por Jesús en el monte. Y así, poder hacer de este mundo, un lugar un poco mejor, en nuestro camino hacia la Jerusalén Celestial...
Amen
sábado, 17 de octubre de 2020
Domingo XXIX del año Litúrgico - Mt 22, 15-21
Ante la dureza de Jesús, ellos reaccionan buscando la manera de deshacerse de El, por que los incomoda delante del pueblo, al poner en blanco sobre negro, la actitud tan alejada de la voluntad de Dios. Es por eso, que intentan ponerle una trampa, al preguntarle: "¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? y el Señor, consiente de la trampa, responde con esa frase imposible de olvidar..."Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Digo imposible de olvidar, por ser una frase que nos interpela en cada momento, en cada actitud nuestra que nos gana el mundo. Pero al recapacitar por un instante, nos damos cuenta que vamos en dirección opuesta al Señor, que entregamos todo nuestro tiempo a cosas intrascendentes, a las cuestiones mundanas.
No tenemos en cuenta, que todo en este mundo es pasajero, efímero. Es nuestro Dios, el dueño señor de todo, el mismo que le da el poder de conquistar el mundo a Ciro, como nos cuenta Isaías, en la primera lectura, para que se conociera, de oriente a occidente, que hay un único Señor, dueño de todo lo creado, y que todo le pertenece a El.
Esta frase,"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", debe acompañarnos en nuestro crecimiento espiritual como un tutor, que ancla nuestros pensamientos en las cosas de Dios, que nos hace ver el mundo, con otros ojos. Como dice San Pablo a los cristianos de Tesalónica, que fueron elegidos por el amor de Dios, no solo por recibir la Palabra, sino por su "Fe convertida en obras" y así, recibir el acompañamiento del Espíritu Santo, otorgando toda clase de dones.
Pidamos al Señor, tenerlo siempre presente, estar conectado en todo momento con Él, que nunca perdamos esa señal de Wi-Fi celestial, para que nos permita, convertirnos en hacedores de su voluntad. Y como dice Pablo, tener una Fe convertida en obras... Amen
sábado, 10 de octubre de 2020
Domingo XXVIII del tiempo Liturgico Mt 22, 1-14
sábado, 3 de octubre de 2020
Domingo XXVII del tiempo Litúrgico, Mt 21,33-46
¿Que me dicen las lecturas del domingo?
El libro de Isaías nos habla del amor, la dedicación y la esperanza, puesta por ese hombre en su viña. Pero al momento de recibir sus frutos, solo recibió frutos agrios...Su respuesta fue la destrucción.
Aquí Isaías, pone nombre a los personajes de la historia. Le dice al pueblo, que la viña es la casa de Israel, el dueño de la viña es el Señor y que los hombres de Judá, son su plantación predilecta. Con eso espera que cambien en su actitud, por que el Señor espera de ellos equidad y solo recibe derramamiento de sangre y espera justicia y recibe angustias!
El salmo 79, le reclama al Señor que tenga en cuenta el esfuerzo puesto por Él a lo largo del tiempo, para hacer de Israel su pueblo elegido, y como puede dejarlo librado a la destrucción... Y promete el salmista: Nunca nos apartaremos de Ti, devuélvenos la vida e invocaremos tu nombre. ¡Restáuranos Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!
En el evangelio de San Mateo, Jesús de alguna manera vuelve a recordar lo anunciado por Isaías en la primer lectura, cuando cuenta la parábola del hombre que poseía la tierra y planta una viña, la cerca y cava un lagar y construye una torre de vigilancia. Después la alquila a unos viñadores y se va al extranjero.
Cuando llega el tiempo de cosecha, manda a sus servidores a buscar sus frutos y reciben golpes y muerte. Vuelve a mandar a otros y pasa lo mismo. Entonces decide mandar a su hijo único, por que piensa que a él lo respetarán. Pero los viñadores piensan "este es su heredero, matémoslo y nos quedamos con la herencia".Y así lo hicieron.
Después preguntó Jesús: ¿Cuando vuelva el dueño, que les parece que hará con los viñadores?
Respondieron: "Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregaran el fruto a su debido tiempo"
Jesús agrega: ¿No han leído nunca las escrituras? "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular"Esta es la obra del Señor admirable a nuestros ojos!
Es Cristo, Dios hecho hombre, que se ha encarnado en el medio de los tiempos, para redimirnos de nuestras faltas, para sostener la historia, de igual manera que la piedra sostiene todo el peso del arco de medio punto.
Así, Dios Padre, construyo la historia de la salvación, depositando su amor en el pueblo hasta entregar a su hijo único en manos de miserables, para salvarnos. De la cruz, brota la misericordia de Dios, renunciar a uno mismo y abrazar la cruz, signo de amor divino, es nuestro deber. No es nada fácil, pero tratar de intentarlo, debe ser nuestra ambición ...
Y San Pablo, nos cierra de alguna manera esta la parábola, con su epístola a los Filipenses. Cuando nos aconseja: "No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la suplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios" ÉL se encargará de nuestros pensamientos y del cuidado de nuestros corazones, si nos enfocamos en las virtudes de Cristo y sus enseñanzas. Así el Dios de la paz, estará siempre con nosotros.
Demos gracias al Señor por los beneficios otorgados y roguemos que perdone nuestras faltas, por no ser capaces de ver siempre la presencia de Jesús en nuestras vidas. Por no ver a Cristo en nuestros hermanos que sufren, que están transitando esta pandemia con muchas dificultades.
Depositemos en el Señor, como dice Pablo, nuestras angustias y temores, para que Él los resuelva y nos de la Gracia, de poner todo nuestro accionar en favor del necesitado, y así entregar nuestros frutos ante Dios, cuando nos pida cuenta. Amen
sábado, 26 de septiembre de 2020
Domingo XXVI del tiempo Liturgico Mt 21, 28-32
domingo, 20 de septiembre de 2020
Domingo XXV del tiempo Liturgico.- Mt 20, 1,16
Domingo 20 de setiembre de 2020
¿Qué me dicen las lecturas del domingo?
En la primera lectura, Isaías transmite el mensaje de Dios, que nos dice que hay que buscarlo, que Él se deja encontrar. Nos sugiere que abandonemos nuestra forma de pensar y recurramos al Señor, que es compasivo y generoso en perdonar. Por que sus pensamientos, están siempre por encima de nuestros pensamientos...
En la segunda lectura, San Pablo les escribe a los Filipenses que la vida para él, es Cristo y la muerte una ganancia, y que desea estar junto a Cristo. Pero por otro lado, permanecer en el cuerpo, le permite seguir trabajando para el progreso y la alegría en la Fe de sus hermanos.
Esa alegría de haber encontrado a Dios y poder entender cual es su misión y los tiempos del Señor...
Jesús nos dice en este evangelio del domingo, que el reino de los Cielos, se parece a un propietario que sale a buscar en la madrugada, trabajadores para su viña, acordando con ellos un denario como paga, por toda la jornada de trabajo. Como el trabajo, era mucho, salió en otros momentos del día, a buscar mas trabajadores, acordando "pagar lo justo". Hasta que al caer la tarde, sale y encuentra algunos trabajadores que no habían sido contratados por nadie. Y les dice: "vayan también ustedes a mi viña".
Al terminar el día, comienza a pagar, de los últimos a los primeros. A todos le pago un denario, y los que habían trabajado la jornada completa, comenzaron a quejarse diciendo "a estos que trabajaron una hora, le pagas lo mismo que a nosotros que trabajamos todo el día". El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario tu paga? toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este que llegó ultimo, lo mismo que a ti, ¿O no tengo derecho de disponer de mis bienes como me parece?¿Por qué tomas a mal, que yo sea bueno?
Ya lo vimos en el evangelio de la semana pasada, cuando Pedro le pregunta ¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano, siete veces? Y Jesús responde: "setenta veces siete"...( La infinita misericordia de Dios) Y nosotros, a la primera de cambio que nos hacen alguna cosita que nos lastime....Le damos el raje de nuestras vidas!
Con este ejemplo Jesús pone de relieve nuevamente, que nuestra manera de pensar y de actuar, no se condice con la manera de pensar de Dios. El nos creó y nos conoce en intimidad, sabiendo que no todos tenemos las mismas oportunidades, ni las mismas capacidades. Él sabe lo que podemos dar y por eso, nos exige en base a nuestros talentos. Algunos mas y a otros menos, pero todos somos capaces de recibir la misma paga, por su bondad y misericordia.
Y termino con la ultima estrofa del salmo de hoy:
El Señor es justo en todos los caminos
y bondadoso en todas sus acciones
está cerca de aquellos que lo invocan.
de aquellos que lo invocan de verdad...
Invoquemos al Señor para pedirle, que podamos discernir el camino que debemos transitar; ser pacientes y humildes de corazón, y que podamos anteponer sus deseos, a nuestro sentir mundano y que la Gracia y el amor de Dios, nos acompañe siempre.
Amen.
viernes, 18 de septiembre de 2020
Domingo XXIV del tiempo Liturgico.- Mt 18, 21-35
12 de setiembre 2020
Que me dicen las lecturas del domingo?
La primer lectura del libro del Eclesiástico, nos dice que la ira y el rencor, son patrimonio del pecador, por que si un hombre mantiene su enojo sobre otro, como pretende que el Señor lo sane? En cambio, si sabemos perdonar a nuestro prójimo, también seremos perdonados por el Señor...
San Pablo nos dice, que pertenecemos a Cristo, que murió y resucito por nosotros, siendo el Señor en la vida y también en la muerte...
El domingo pasado, el evangelio nos hablaba de la corrección fraterna. Este domingo, nos habla del perdón sin limite. Setenta veces siete...
Que difícil nos resulta perdonar una y otra vez. Quizas para nuestra fragilidad humana, nos resulte algo imposible de alcanzar.
Es por eso que Jesús, con esta parábola, explica como el Padre en su gran misericordia nos perdona nuestras deudas y nosotros no somos capaces de dejar pasar por alto, el mas mínimo detalle, cuando nos sentimos acreedores u ofendidos, por algo que nos hagan los demás.
Por eso vemos en el libro del eclesiástico: " ¿Si un hombre mantiene su enojo sobre otro, como pretende que el Señor lo sane?"Ira y rencor, son patrimonio del pecador...
Debemos tener siempre presente el amor incondicional de Dios, y pensar que nos encontramos en una corta estadía en esta tierra. Que Cristo es el Señor de vivos y muertos. Todas las cosas que nos ocurren en al vida, seguramente les damos un dimension exagerada y nos brotan algunas actitudes también exageradas muchas veces... Debemos para la pelota, pensar antes de actuar...
Por eso, debemos pedir ayuda al Señor, poner aquellas cosas que vemos que no podemos manejar en oración, en manos de Dios, por que Él las resolverá. Nosotros, debemos saber tomarnos el tiempo para no actuar en forma exaltada, como hizo el ciervo perdonado por el Rey y ser misericordioso, como el Señor es misericordioso con nosotros.
Pidámosle a María, ejemplo de amor y fidelidad, que guíe nuestra mirada a su hijo amado, para que en los momentos de enojo, sepamos actuar como Él lo haría...con misericordia.
lunes, 7 de septiembre de 2020
Domingo XXIII del tiempo Liturgico Mt 18, 15-20
6 de setiembre de 2020
¿Que me dicen las lecturas del domingo?
En la primera lectura (Eze 33,7-9)"cuando oigas una palabra de mi boca, tu le advirtieras de mi parte". Trasmitir la palabra para nosotros es una obligación, es llevar el mensaje de salvación, de ello depende nuestro juicio y el juicio de los demás.
Salmo: "No endurezcan sus corazones como en Meribá"
En la segunda lectura, la carta de Pablo a los romanos nos dice "Amaras al prójimo como a ti mismo"
-El amor como plenitud de la ley-
Nos introducen a la idea, luego plasmada en el evangelio de Mateo, que nos habla de la corrección fraterna y la vida en comunidad y la dureza de aquel que no quiere escuchar razones, a tal punto de tener que considerarlo como pagano, y dejarlo fuera de la iglesia.(atar y desatar).
También nos aclara: "Les aseguro que si dos o mas se unen para pedir al Padre, él se los concederá" "Por que donde dos o tres se reúnan en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos".
Esto nos refiere a la importancia del testimonio que damos como cristianos en la iglesia y sobre todo para afuera de ella.
Nos marca el camino, invocar la ayuda del Señor primero, plantear el problema a solas, con respeto. Si insiste en su postura, orar en comunidad antes de tratar el tema, y volver a plantearlo pero en conjunto, no como un tribunal inquisidor, sino tratando de hacerle ver su error y el daño que ocasiona a la comunidad eclesial. Siempre con amor fraternal, pero si su corazón permanece endurecido como en Meribá, hacerle ver que hasta que no cambie su actitud, no tendrá espacio en la comunidad. Ya que, su tozudez, lo aleja del resto.
Cuantas veces por no confrontar, se prefiere callar o peor aún, tapar la mugre por vergüenza. Y así llegamos a que se produzcan verdaderos escándalos en la iglesia...
Pidamos al Señor, que nos ayude al discernimiento, a tener las palabras justas ante la corrección fraterna y sobre todas las cosas, un corazón abierto, por parte del hermano equivocado, para que pueda entender, que la mejor manera de llevar el mensaje de amor cristiano, es con nuestro ejemplo...
sábado, 29 de agosto de 2020
Domingo XXII del tiempo Liturgico.- Mt 16, 21-27
¿Qué me dicen las escrituras?
En la primera lectura del libro de Jeremías, nos relata en
primera persona, los malos tratos que recibe de su pueblo a causa del Señor.
Por eso se propone, “no hablaré más en su nombre”, pero el fuego de su corazón y
en sus huesos, no le permiten contenerse. No podía hacerlo.
En la segunda lectura, Pablo le dice a los Romanos, ofrézcanse
ustedes al Señor, transfórmense ustedes interiormente, cambien su mentalidad humana,
para así poder discernir, cual es la voluntad de Dios, lo bueno, lo perfecto,
lo que es grato a su mirada.
En el evangelio de Mateo, Jesús anuncia lo que sucederá cuando
lleguen a Jerusalén, su pasión, muerte y resurrección. Pedro con su mirada
mundana, le dice: “Dios no lo permita “y Jesús responde: “Retírate, ve detrás de
mí Satanás”, y dirigiéndose a los discípulos les dice: “El que quiera seguirme,
que renuncie a sí mismo, cargue su cruz y me siga” “El que quiera salvar su
vida la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará”.
Qué difícil es para nosotros aceptar este mensaje como debe
ser. Ver el mundo como algo efímero, ver nuestra vida como lo que es, un
destello de luz en un inmenso universo. Claramente está en nosotros convertir
ese destello, en un faro que ilumine a los demás.
Para ello, Jesús nos pide que tomemos real conciencia y que
pongamos nuestros esfuerzos y talentos en el reino, que fijemos la mirada, en
el amor, la bondad, la belleza, en lo
trascendente…
Siempre lo que nos
sucede a nosotros, nos parece terrible, lo peor, tenemos que saber entregarlo y
entregarnos. Saber aceptar, cargar la cruz con esperanza, ofrecernos como dice
Pablo, al Señor para poder discernir su voluntad; que no es más, que amar a
Dios en nuestros hermanos y anunciar con alegría el evangelio, como dice Jeremías,
por el fuego que brota desde el corazón.
Que el Señor ilumine nuestros corazones, para valorar la
esperanza a la que hemos sido llamados… Que con la ayuda y protección de María Santísima,
logremos transitar el camino, llevando el mensaje de amor de su hijo amado,
nuestro Señor Jesucristo.
sábado, 22 de agosto de 2020
Domingo XXI del tiempo Liturgico.- Mt 16, 13-20
23 de Agosto.- ¿Que me dicen las lecturas de este domingo?
En la primera lectura, del libro de Isaías, el Señor le dice
al mayordomo de palacio marcando su soberbia, Sebná, serás reemplazado por mi servidor Eliaquim, (que
significa, Dios establecerá), lo llenaré de poder y “será visto como un padre
en Jerusalén y en toda Judá. Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de
David y lo que él abra, nadie lo cerrará y lo que cierre, nadie lo abrirá.”
En la segunda lectura, Pablo les
dice a los Romanos: ¡Que profunda y llena de riqueza es la sabiduría del Señor
y que insondables e incomprensibles son sus caminos!
Todo viene de Él y ha sido hecho
por Él y es para Él. ¡A Él sea la Gloria eternamente!
Esta es la antesala de lo
manifestado en el evangelio de Mateo, cuando el Señor pregunta a sus discípulos
¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre?
Algunos dicen, que es Juan, otros
Elías, otros Jeremías…
Entonces vuelve con la pregunta…Y
ustedes ¿quién dicen que soy?
Toma la palabra Pedro y
responde…”Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”
Feliz de ti Simón, porque esto te
lo revelo mi Padre, que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro y sobre
esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra
ella. Yo te daré la llave del reino de los cielos. Todo lo que ates en la
tierra, quedará atado en el cielo y todo lo que desates en la tierra, quedará
desatado en el cielo.
Es Jesús el hijo de David el que
posee el poder de abrir y cerrar con las llaves del reino y es el mismo Jesús,
el que trasmite a Pedro ese poder en la tierra y a partir de él todos y cada
uno de los Papas, sucesores de Pedro, los que ostentan ese poder. Y que se
derrama en las distintas jerarquías de la iglesia.
Desde Lutero y su "reforma", hasta la fecha se fundaron cientos de Iglesias Cristianas, algunas de ellas muy buenas y piadosas, pero fundadas por hombres, no por Dios. Solo nuestra Santa Iglesia Católica con miles de defectos y virtudes entre sus integrantes, es la Iglesia que Jesús fundó hace 2 milenios y "el poder de la muerte no prevalecerá contra ella".
Es Dios el que establece un
orden, que lo vemos en el antiguo testamento, en la figura de Eliaquim, que lo
llama “Mi servidor”, marcando que cuanto más alto se llegue en la jerarquía,
mayor será el compromiso de humildad y de servicio a los demás
El salmo nos resalta…
”El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y
reconoce al orgulloso desde lejos”
Jesús que es el hijo de Dios, que murió y resucito por
nosotros y con su palabra y testimonio de vida, nos marca el camino a seguir,
nos enseña lo maravilloso que es ser hijo de un Dios tan grande y amoroso, que
solo espera nuestro reconocimiento, nuestra respuesta; y como lo vimos en el evangelio del viernes, cuando el Doctor de la ley le preguntó… ¿Cuál
es el mandamiento más grande? Y Jesús respondió: Amaras al Señor tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma y todo tu espíritu y al prójimo como a ti
mismo. De aquí dependen toda la ley y los Profetas.
Ayúdanos Señor a no apartarnos del camino trazado por vos y
a ser piedras vivas de esa iglesia, cuya primacía está en la figura de nuestro
querido Papa Francisco; para que juntos podamos dar testimonio de una iglesia
Santa y humilde de corazón, para estar siempre al servicio de los demás…
Todo viene de Él y ha sido hecho por Él y es para Él. ¡A Él sea la Gloria eternamente!
sábado, 15 de agosto de 2020
Domingo XX del año Litúrgico - Mt 15, 21-28

¿ QUE ME DICEN LAS LECTURAS DE ESTE DOMINGO?
- DOMINGO 16 DE AGOSTO DE 2020-
ALELUYA!
Jesús proclamaba la Buena Nueva del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente...
ALELUYA!
Vemos en la primera lectura del Profeta Isaías, escrita por el siglo II A.C, como el Señor pone de manifiesto la universalidad del pueblo de Dios. Señala que quienes cumplan los mandamientos y practiquen la justicia, serán salvados y que los extranjeros que se unan, amándolo y sirviéndolo, serán conducidos por Él a su santa montaña, y los colmará de alegría en su casa de oración. Por que su casa sera llamada, casa de oración para todos los pueblos.
Aquí me permito hacer un comentario personal. Por que me sentí trasladado a Jerusalen, ese hermoso lugar de oración, su montaña Santa. Donde hoy conviven las tres religiones monoteístas, que tienen como padre de la Fe a Abraham. Es allí donde rezan Judíos, Cristianos y Musulmanes. Pero nosotros sabemos que Jesús, nuestro Redentor, es el único que nos conduce al Padre. El es el camino , la verdad y la vida.
En la carta a los Romanos, vemos expresado por Pablo nuevamente , los temas de la libertad y de la misericordia de Dios. Les hace ver, que con su cambio de actitud, (de ignorarlo a adorarlo), les trajo aparejada la misericordia Divina, y hace el paralelismo con el pueblo hebreo, que en su mayoría rechaza al Mesías. Desde ese lugar, Pablo se pregunta, si de igual manera, el reconocimiento, y la reintegración de Israel ¿No sera un retorno a la vida? Porque los Dones y el llamado de Dios son irrevocables. Y concluye diciendo,que Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener Misericordia de todos.
El evangelio de Mateo, nos sitúa en Tiro y Sidón, lugar a donde se dirige Jesús con sus Apóstoles. Es allí que una mujer cananea los sigue gritando: "!Señor hijo de David, ten piedad de mi¡ y Jesús nos sorprende con su respuesta, "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del Pueblo de Israel" y la mujer responde postrándose ante Él, y le dice, "Señor socórreme".
Ese clamor de quien es consiente de su desgracia y limitación, pero insiste, para que el Señor ponga su atención en ella y pueda ver que tiene depositada todas sus esperanzas en Él.
En ese momento, Jesús le dice:"Mujer que grande es tu fe"y la Misericordia Divina toca a esa mujer, sanando a su hija.
Con este signo, el Señor nos vuelve a demostrar, que a todos nos puede alcanzar la gracia, que todos somos dignos de ser alcanzados por su misericordia. Está en nosotros amarlo, el querer que Jesús dirija su mirada ante nuestra insistencia y sobre todo, para que pueda ver en nosotros, nuestra entrega, nuestra esperanza y nuestra humilde fe depositada en Él.
Por eso te pedimos Santa Madre, que intercedas ante tu hijo muy querido, para que aumente nuestra fe, nuestro compromiso y entrega, para poder llegar mediante su Gracia, a todos aquellos que ignoran ese amor de Dios, recibido a través de su único hijo, Jesucristo, Salvador del mundo. Y así todos, poder alcanzar la misericordia Divina...
sábado, 8 de agosto de 2020
Domingo decimonoveno del año Liturgico.- Mt 14, 22-33
Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Aleluya!

El Señor se nos manifiesta, y está en nosotros el percibir de
qué manera se nos presenta.
Como supo Elias, en la primer lectura, saber discernir y
esperar el momento oportuno para ponerse frente al Señor.. . Ni en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni siquiera
en el fuego se encontraba la presencia Divina. Estaba ahí, cuando soplo una
leve brisa.
Él siempre nos
primerea como dice Francisco. Su Amor es tan grande, que por eso no puede dejar
de manifestarse a cada uno de nosotros, a la espera de nuestro reconocimiento…
En la segunda lectura , Pablo se lamenta en la carta a los
Romanos , de la falta de reconocimiento del pueblo elegido por Dios para
manifestarse a lo largo de los siglos, al no ver a Jesús como el hijo de Dios,
como el Mesías. La humanidad de Cristo desciende del pueblo hebreo, como
prometió el Señor…Y sin embargo, no lo ven…
Ahora bien, traslademos esto a nuestros días…Y cuál es nuestra actitud más común… No prestar atención…No notar sus pasos junto a nosotros... ¿Por qué?... Porque estamos con todo nuestro ser, en las preocupaciones de todos los días... Que por supuesto son muchas….
Por no darnos ese tiempo de calidad, ese tiempo de oración, parar un poco la máquina y bajar un cambio, para poner nuestra atención en reconocerlo en lo cotidiano, en medio de las dificultades, de nuestras angustias y también, por qué no, cuando nos sale todo redondito…
Allí debemos ver al Señor, poner nuestra atención, nuestra esperanza. Él siempre está, tendiéndonos la mano como a Pedro, para que no nos hundamos en nuestra vertiginosa vida, en miles de cosas, que le damos una mayor atención y en definitiva son todas superficiales...
Nosotros debemos saber reconocerlo, como hicieron los Apóstoles en la barca, después que el Señor salvara a Pedro y calmara la tempestad... "Verdaderamente Tú eres el hijo de Dios"
Confiar y entregarnos a Él, amarlo... Eso es FE!
Y así poder decir "Mi alma espera en el Señor, y yo confió en su palabra!
Pidamos a nuestra Madre que interceda ante su hijo amado, para que
iluminados por su gracia, podamos reconocerlo siempre con su brazo extendido,
para sacarnos a flote, cuando nos sentimos sumergidos en nuestras angustias,
provocadas por nuestra falta de Fe…















