sábado, 27 de febrero de 2021

II Domingo de Cuaresma.-Mc 9, 2-10

 

Imagen de la Transfiguración 
Iglesia del Monte Tabor
                                  ¿Qué me dicen las escrituras este Domingo 28 de Febrero?

 En la primera lectura del libro del Genesis...

Abraham, se prepara para el sacrificio de su único hijo, quien le garantizará la descendencia. En ese drama Isaac se salva de la muerte en el último momento, por el ángel del Señor que le para la mano. Y un cordero muere en su lugar. Allí Abraham lo llama por revelación divina "El Señor Proveerá", por que fue el cordero, el inmolado y no su hijo Isaac... Donde el Señor lo bendice por su Fe y le promete una gran descendencia...

Dos Mil años más tarde, San Juan Bautista llama a Jesús «el Cordero de Dios», ¿Por qué nombrar ese lugar en el futuro «el Señor proveerá»? ¿Cómo podía saber que algo ocurriría allí en el futuro que precisamente, reflejaría el drama de la escena que promulgó en el Monte Moriah? En el mismo lugar donde Salomón construyó el templo, en Jerusalén, y donde será el escenario de la pasión, muerte y resurrección de Jesús...

En la segunda lectura, san Pablo se dirige a los Romanos diciendo...

Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros... ¿Cómo no nos dará todo con él? 

Y en el Evangelio, Jesús da un anticipo de lo que vendrá, cuando lleva al monte Tabor a Pedro, Santiago y Juan, haciéndolos presenciar, la Transfiguración, el Cristo glorioso, triunfante...Y les pide que no digan nada hasta el momento de su resurrección de entre los muertos... 

Podemos apreciar claramente, como el señor a lo largo de la historia nos va dando muestras de lo que va a suceder...

Lo hizo con Abrahán, hace cuatro mil años atrás y con el cumplimiento de la llegada del salvador y lo hace hoy, acompañándonos cada día, hasta el fin de los tiempos...

Solo debemos mantenernos unidos a El, en el amor al prójimo, en la oración y en la eucaristía...

Y así poder apreciar su caminar a nuestro lado... Pidamos al Señor que nos regale esa oportunidad de ser cumplidores de su voluntad y ser receptores de las bendiciones que Dios dio a Abraham y a su descendencia, por mantener una fe anclada en su hijo tan amado. Jesús...Y permítenos Señor poder gozar como Pedro, Santiago y Juan, de verte en la gloria eterna...

Amen.-



domingo, 14 de febrero de 2021

VI Domingo del tiempo Liturgico. Mc 1, 40-45

 

Domingo 14 de febrero, ¿Qué me dicen las escrituras?

En la primera lectura vemos como el Señor le indica a Moisés y a Aron como deben manejar el problema de los enfermos de lepra, le indica que mientras se mantengan impuros, deberán estar aislados y vivir fuera del campamento.
San Pablo les dice a los cristianos de Corinto, que todo lo que hagan, sea para la gloria de Dios. Y para ello, deben seguir su ejemplo, como el hace de seguir el ejemplo de Cristo.
Y en el evangelio de hoy, vemos como cura al leproso, después que él se lo pide de rodillas diciendo: "Si tu quieres puedes purificarme" y Jesús extendiendo su mano lo toco y dijo: "Quiero y quedas purificado"
Cuando quedamos purificados nosotros? Cuando vamos con total humildad a limpiar nuestras impurezas al confesionario. Allí sacamos a luz nuestras miserias, nuestra falta de amor al prójimo, nuestras angustias y egoísmos. Volcamos todo aquello que nos hace ruido dentro de nosotros y ocupan un espacio en nuestro corazón, que debemos limpiar para que sea el Espíritu Santo quien lo llene.
Y es el mismo Jesús, a través del sacerdote, que nos toca y nos dice: Quiero purificarte y quedamos sanados. Porque a través del sacramento, restablecemos el vinculo que nos permite recibir esa gracia que viene de lo alto y nos hace posible construir nuestro camino de conversión...

Pidamos al Señor que nos sane, nos purifique y retire de nuestros corazones todo aquel pensamiento que nos aleje de nuestro andar cristiano. Y poder enseñar a los demás, como lo hizo el leproso, que nuestro Señor y Redentor, vino para sanarnos de todo mal. 
Así podremos estar unidos a El, para dar fruto en abundancia.
Amen.