En la primera lectura del libro del Genesis...
Abraham, se prepara para el sacrificio de su único hijo, quien le garantizará la descendencia. En ese drama Isaac se salva de la muerte en el último momento, por el ángel del Señor que le para la mano. Y un cordero muere en su lugar. Allí Abraham lo llama por revelación divina "El Señor Proveerá", por que fue el cordero, el inmolado y no su hijo Isaac... Donde el Señor lo bendice por su Fe y le promete una gran descendencia...
Dos Mil años más tarde, San Juan Bautista llama a Jesús «el Cordero de Dios», ¿Por qué nombrar ese lugar en el futuro «el Señor proveerá»? ¿Cómo podía saber que algo ocurriría allí en el futuro que precisamente, reflejaría el drama de la escena que promulgó en el Monte Moriah? En el mismo lugar donde Salomón construyó el templo, en Jerusalén, y donde será el escenario de la pasión, muerte y resurrección de Jesús...
En la segunda lectura, san Pablo se dirige a los Romanos diciendo...
Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros... ¿Cómo no nos dará todo con él?
Y en el Evangelio, Jesús da un anticipo de lo que vendrá, cuando lleva al monte Tabor a Pedro, Santiago y Juan, haciéndolos presenciar, la Transfiguración, el Cristo glorioso, triunfante...Y les pide que no digan nada hasta el momento de su resurrección de entre los muertos...
Podemos apreciar claramente, como el señor a lo largo de la historia nos va dando muestras de lo que va a suceder...
Lo hizo con Abrahán, hace cuatro mil años atrás y con el cumplimiento de la llegada del salvador y lo hace hoy, acompañándonos cada día, hasta el fin de los tiempos...
Solo debemos mantenernos unidos a El, en el amor al prójimo, en la oración y en la eucaristía...
Y así poder apreciar su caminar a nuestro lado... Pidamos al Señor que nos regale esa oportunidad de ser cumplidores de su voluntad y ser receptores de las bendiciones que Dios dio a Abraham y a su descendencia, por mantener una fe anclada en su hijo tan amado. Jesús...Y permítenos Señor poder gozar como Pedro, Santiago y Juan, de verte en la gloria eterna...
Amen.-
