jueves, 28 de julio de 2022

jugar con nuestros hijos

 

Los niños necesitan jugar a diario con sus padres



María Eugenia Brun, experta en nutrición y familia, explica qué hace el juego en la vida de los pequeños y propone tres actividades muy fáciles para distintas edades.

Más de una vez hemos escuchado a nuestros hijos quejarse de la falta de tiempo de que disponemos para jugar con ellos, por lo general debido a las tareas domésticas, al trabajo y demás obligaciones.

Pero debemos saber lo importante que es para los pequeños que les regalemos un ratito de nuestro tiempo. Los expertos aconsejan entre 15 y 20 minutos diarios de juego entre padres e hijos: es suficiente para jugar y disfrutar juntos.

Don Bosco era uno de los que dedicaba mucho tiempo al juego con sus jóvenes, porque sabía de su valor y de los beneficios que otorgaba. Decía:

«El juego es una actividad necesaria para que los jóvenes alcancen la madurez. Les ayuda a sublimar ciertas inclinaciones, a conocerse a través de la competencia y a reconocer y controlar sus propios impulsos»

(José Orlandis, Historia y Espíritu, vol. 1, p. 99).

Jugar con nuestros hijos brinda múltiples beneficios, como por ejemplo:

  • mejora el humor,
  • disminuyen las rabietas,
  • mejora la autoestima,
  • amplía el sentimiento de pertenencia
  • y algo muy importante: se sienten felices.

Además, a través del juego se transmiten valores y se generan oportunidades de aprendizaje. También mejora el vínculo afectivo, por lo que es una buena herramienta para mejorar su desarrollo y aprendizaje.

Al mismo tiempo, para el adulto es una oportunidad de conocer las emociones de sus hijos, sus pensamientos, como se expresa y percibe su vida social.

Beneficios de jugar con nuestros hijos

  • Educamos en valores, se fomenta la empatía, la paciencia, la tolerancia a la frustración.
  • Ayuda a desarrollar la creatividad, la imaginación, y a conocer mejor las emociones de nuestros hijos.
  • El juego nos ayuda a fortalecer nuestra relación con ellos, a conocerlos y disfrutarlos.
  • Disfrutamos de sus risas y alegría.

Algunos consejos a tener en cuenta para jugar

Elige un momento del día para jugar. Del mismo modo que planificamos el menú semanal, las actividades familiares y demás, debemos incluir las horas de jugar. Por eso ponemos un horario y una duración determinada si es posible.

Deben jugar ambos padres. Nos podemos turnar un día el padre, otro día la madre, otra vez ambos o como les quede mejor. Y ¿qué sucede si un día no se puede jugar? Nada, hay muchos otros días para hacerlo.

Procura que el tiempo que le dediquemos sea de calidad, es decir solo para ellos. Tenemos que dejar a un lado el televisor, las computadoras, los celulares y cualquier tipo de dispositivo electrónico que nos distraiga.

Es recomendable ya tener algunas ideas previas sobre a qué pueden jugar. Podemos pensar en algo que deseamos nosotros, algo que nos gustaría hacer con ellos y luego transmitirles con ganas esa idea. Porque lo valioso para nuestros hijos es que nosotros también disfrutemos jugando con ellos.

Algunos juegos según la edad del niño

Una de las características de los juegos Montessori es que no tenemos que salir corriendo a comprar un juguete, sino que podemos usar materiales y objetos que tenemos en casa y que el niño reconoce como puede ser palillos para tender la ropa, cartón, marcadores, legumbres, calcetines.

Para niños de 2 a 5 años, el juego de los calcetines:

Consiste simplemente en que los niños emparejen los calcetines según la textura, el color, el diseño y el tamaño. Mostraremos cómo se guardan y dejaremos que el niño lo haga solo, lo que le ayuda a ganar confianza en sí mismo y autonomía.

A partir de los 3 años, pizarra de arena:

Colocar en una bandeja, caja de cartón tipo pizza o una tapa de caja de zapatos, un poco de arena o harina de trigo, maíz o sémola. Es importante colocar en el fondo una cartulina de color oscuro para que se vean los trazos con claridad, y no es necesario llenar la caja de arena, porque un poco es suficiente. 

Proponerle al niño que copie los números o letras del alfabeto en la arena o harina con su dedo índice y corazón juntos. Si no los recuerda o conoce aún, se pueden hacer diferentes tarjetitas con el alfabeto, los números o figuras sencillas para que tracen.

De 2 a 6 años, joyería de pasta:

Seguramente alguno ya lo hicimos cuando éramos pequeños y nos entretenía un rato. Pues ahora se lo podemos enseñar a nuestros hijos y divertirnos con ellos. Solo se necesitan algunos fideos crudos con orificios como macarrones, anillitos u otras piezas de tamaño más pequeño.

Si se quiere, se pueden primero pintar con marcadores o pintura acrílica. Por último, se necesitará alguna cuerdita, hilo o lana de color para enhebrar la pasta en la cuerda.

Esta actividad ayuda a desarrollar habilidades motoras finas, sensoriales y matemáticas.

Fuente: Aliteia /autora: María Eugenia Brun

viernes, 22 de julio de 2022

RECORDANDO A QUIENES YA PARTIERON...

 


La iglesia toda, la terrenal y la celestial, unificada por la entrega de Cristo en la Cruz, que por la fuerza de su muerte y resurrección, logró rescatarnos de la muerte eterna, para darnos vida. 

Él, nos permite por la acción del Espíritu, reproducir en nuestra historia concreta, el mismo misterio de la Pascua... 

Toda nuestra vida terrena, en las relaciones con los demás, en la enfermedad, en los momentos de dificultad, tensión y sufrimiento, se repite de alguna manera la muerte y la resurrección del Señor.

Por esa misma gracia del Espíritu, esas dimensiones participan de la vida y de la fecundidad de Jesucristo. 

Por eso, nunca habrá momentos de pura muerte. Siempre brillará de alguna manera el misterio de la resurrección, porque siempre estará Él ofreciéndonos su vida...

Hoy te pedimos Señor Jesús, apelando a tu infinita Misericordia, que aquellos seres queridos que ya partieron a la casa del Padre, logren compartir contigo y tu Santa Madre, los gozos de los bienes celestiales.

Te lo pedimos a Tí, que vives y reinas, en unidad con Dios Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amen.

NACER EN EL ESPÍRITU SANTO...

22 de julio 2022 - Santa María Magdalena

La posibilidad de ser una “nueva criatura”, es el gran don que nos concede a los cristianos, el Espíritu Santo. Es dejar atrás lo viejo y dedicarse completamente a lo nuevo que Dios nos encomienda. Es entender las cosas a la luz de Dios y no –como el “hombre viejo”– conforme a criterios meramente humanos y, por tanto, imperfectos.
 Insertados en Cristo y permaneciendo en Él, los cristianos somos “nuevas criaturas”, que “no hemos nacido de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni del querer del hombre” (Jn 1,13), sino del Espíritu (cf. Jn 3,8). 

Y es Espíritu Santo el que ahora impulsa y marca el camino a la nueva criatura.Es ese mismo Espíritu que debe movernos una santa inquietud, impregnada de piedad. 

Una santa inquietud puede surgir del dolor al ver a tantas personas que aún no conocen ni siguen al Redentor del mundo. 
Puede aumentar al recordar cómo el Señor preguntó: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18,8). Esta inquietud arde en nosotros cuando llegamos a conocer su anhelo de que todos los hombres acojan las gracias que Él les alcanzó con su Pasión y Muerte. 
La alimentamos al sumergirnos en el amor de nuestro Padre Celestial, que, en su propio Hijo, nos regaló lo que más ama.
La santa inquietud crece cuando conocemos más a profundidad el amor de la Virgen por Dios y por nosotros, y al comprender su gran dolor cuando los hombres no escuchan a su Hijo.
Puede volverse aún más apremiante al entender la situación apocalíptica que actualmente vivimos, y al percibir la destructora influencia del espíritu anticristiano en el mundo y en la Iglesia. 

Así, el Espíritu del Señor puede despertarnos y el amor de Cristo apremiarnos hasta quedar totalmente llenos de esta santa inquietud. 
Esto sucederá aún más si avanzamos en el camino de la santidad y le permitimos al Espíritu Santo hacer a un lado los obstáculos que aún se interponen en su obra. Especialmente en aquellos que han puesto toda su vida al servicio de Dios y viven una vocación de entrega total a Él, este fuego puede arder hasta el punto de convertirse en una llama radiante que quiere iluminarlo todo y a la cual nada ni nadie puede extinguir. Así sucedió con el Apóstol de los Gentiles y, por supuesto, con María Magdalena, la “apóstol de los apóstoles” a quien hoy celebramos.

(Extraído del Hermano Elias)

miércoles, 6 de julio de 2022

Volverse al Señor...



Lo que está en juego es nuestro corazón, que no ha de estar dividido, como el profeta Oseas le hace ver al Pueblo de Israel en este pasaje. De hecho, es una gran paradoja que, por una parte, le pidamos todo a Dios y lo recibamos de Él, y después olvidemos al Dador de los bienes, nos apropiemos de las cosas y, en el peor de los casos, las convirtamos en ídolos. A éstos Dios los desenmascara diciendo: “Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre” (Sal 115,4). ¡No se debe adorar la “hechura de manos humanas”!

Sin embargo, existe siempre la posibilidad de convertirse, como Dios se la ofrece al Pueblo en el texto de hoy: sembrar justicia, volverse al Señor e ir en su busca. 

Es gracias a la infinita misericordia de Dios que el hombre recibe una y otra vez una nueva oportunidad de dejar atrás la vida de pecado y confusión para volverse al Señor.

Entonces, con la ayuda de Dios, aprende a apartar su corazón de todo cuanto desagrada al Señor, a liberarlo de todo apego y a desatar todas las cadenas que resultan de ahí… 
Al volverse sinceramente a Dios, se da la conversión. Y a partir del momento en que se la experimenta, esta conversión debe ponerse en práctica día tras día, hasta que nuestro corazón le pertenezca enteramente a Dios, porque sólo en Él está nuestro verdadero hogar. 

Quien aún busque su “hogar” y su seguridad en la Creación y en las otras personas, no lo ha entendido aún. El amor de las personas es un maravilloso regalo, pero no puede ser nuestro “hogar” definitivo. La realidad de la muerte nos enseña esta lección, pues a ella uno se enfrenta solo y para el creyente representa el retorno definitivo a casa.
(Reflexión del hermano Elias)