martes, 25 de abril de 2023

LA HUMILDAD

"Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes". 

Una clave para crecer en humildad es la gratitud, tanto frente a Dios como frente a las personas. La gratitud nos hace salir de la tensa prisión en nuestro propio ‘yo’, y abre nuestros ojos para reconocer el actuar de Dios y de la otra persona. Así, reconocemos que hay tanto que agradecer…


Al mismo tiempo, la humildad crece como fruto cuando alabamos y glorificamos a Dios, porque también aquí nos desprendemos del apego a nosotros mismos, al reconocer y regocijarnos en Dios y en sus grandes obras.

Otra práctica para entrenarse en la humildad es el servicio al prójimo, que será tanto más eficaz cuanto más nos olvidemos de nosotros mismos. Cuanto menos exijamos interiormente la gratitud de la otra persona por el servicio que le brindamos, tanto más podrá desplegarse la belleza de la humildad. Sí, la humildad tendrá la mejor oportunidad de crecer cuando sirvamos precisamente a aquellas personas que no pueden darnos nada a cambio.