sábado, 3 de octubre de 2020

Domingo XXVII del tiempo Litúrgico, Mt 21,33-46


 

¿Que me dicen las lecturas del domingo?

El libro de Isaías nos habla del amor, la dedicación y la esperanza, puesta por ese hombre en su viña. Pero al momento de recibir sus frutos, solo recibió frutos agrios...Su respuesta fue la destrucción.

Aquí Isaías, pone nombre a los personajes de la historia. Le dice al pueblo, que la viña es la casa de Israel, el dueño de la viña es el Señor y que los hombres de Judá, son su plantación predilecta. Con eso espera que cambien en su actitud, por que el Señor espera de ellos equidad y solo recibe derramamiento de sangre y espera justicia y recibe angustias!

El salmo 79, le reclama al Señor que tenga en cuenta el esfuerzo puesto por Él a lo largo del tiempo, para hacer de Israel su pueblo elegido, y como puede dejarlo librado a la destrucción... Y promete el salmista: Nunca nos apartaremos de Ti,  devuélvenos la vida e invocaremos tu nombre. ¡Restáuranos Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!

En el evangelio de San Mateo, Jesús de alguna manera vuelve a recordar lo anunciado por Isaías en la primer lectura, cuando cuenta la parábola del hombre que poseía la tierra y planta una viña, la cerca y cava un lagar y construye una torre de vigilancia. Después la alquila a unos viñadores y se va al extranjero.

Cuando llega el tiempo de cosecha, manda a sus servidores a buscar sus frutos y reciben golpes y muerte. Vuelve a mandar a otros y pasa lo mismo. Entonces decide mandar a su hijo único, por que piensa que a él lo respetarán. Pero los viñadores piensan "este es su heredero, matémoslo y nos quedamos con la herencia".Y así lo hicieron.

Después preguntó Jesús: ¿Cuando vuelva el dueño, que les parece que hará con los viñadores?

Respondieron: "Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregaran el fruto a su debido tiempo"

Jesús agrega: ¿No han leído nunca las escrituras? "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular"Esta es la obra del Señor admirable a nuestros ojos!

Es Cristo, Dios hecho hombre, que se ha encarnado en el medio de los tiempos, para redimirnos de nuestras faltas, para sostener la historia, de igual manera que la piedra sostiene todo el peso del arco de medio punto.

 Así, Dios Padre, construyo la historia de la salvación, depositando su amor en el pueblo hasta entregar a su hijo único en manos de miserables, para salvarnos. De la cruz, brota la misericordia de Dios, renunciar a uno mismo y abrazar la cruz, signo de amor divino, es nuestro deber. No es nada fácil, pero tratar de intentarlo, debe ser nuestra ambición ...

Y San Pablo, nos cierra de alguna manera esta la parábola, con su epístola a los Filipenses. Cuando nos aconseja: "No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la suplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios" ÉL se encargará de nuestros pensamientos y del cuidado de nuestros corazones, si nos enfocamos en las virtudes de Cristo y sus enseñanzas. Así el Dios de la paz, estará siempre con nosotros.

Demos gracias al Señor por los beneficios otorgados y roguemos que perdone nuestras faltas, por no ser capaces de ver siempre la presencia de Jesús en nuestras vidas. Por no ver a Cristo en nuestros hermanos que sufren, que están transitando esta pandemia con muchas dificultades.

Depositemos en el Señor, como dice Pablo, nuestras angustias y temores, para que Él los resuelva y nos de la Gracia, de poner todo nuestro accionar en favor del necesitado, y así entregar nuestros frutos ante Dios, cuando nos pida cuenta. Amen



                                                           

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