Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Aleluya!

El Señor se nos manifiesta, y está en nosotros el percibir de
qué manera se nos presenta.
Como supo Elias, en la primer lectura, saber discernir y
esperar el momento oportuno para ponerse frente al Señor.. . Ni en el viento huracanado, ni en el terremoto, ni siquiera
en el fuego se encontraba la presencia Divina. Estaba ahí, cuando soplo una
leve brisa.
Él siempre nos
primerea como dice Francisco. Su Amor es tan grande, que por eso no puede dejar
de manifestarse a cada uno de nosotros, a la espera de nuestro reconocimiento…
En la segunda lectura , Pablo se lamenta en la carta a los
Romanos , de la falta de reconocimiento del pueblo elegido por Dios para
manifestarse a lo largo de los siglos, al no ver a Jesús como el hijo de Dios,
como el Mesías. La humanidad de Cristo desciende del pueblo hebreo, como
prometió el Señor…Y sin embargo, no lo ven…
Ahora bien, traslademos esto a nuestros días…Y cuál es nuestra actitud más común… No prestar atención…No notar sus pasos junto a nosotros... ¿Por qué?... Porque estamos con todo nuestro ser, en las preocupaciones de todos los días... Que por supuesto son muchas….
Por no darnos ese tiempo de calidad, ese tiempo de oración, parar un poco la máquina y bajar un cambio, para poner nuestra atención en reconocerlo en lo cotidiano, en medio de las dificultades, de nuestras angustias y también, por qué no, cuando nos sale todo redondito…
Allí debemos ver al Señor, poner nuestra atención, nuestra esperanza. Él siempre está, tendiéndonos la mano como a Pedro, para que no nos hundamos en nuestra vertiginosa vida, en miles de cosas, que le damos una mayor atención y en definitiva son todas superficiales...
Nosotros debemos saber reconocerlo, como hicieron los Apóstoles en la barca, después que el Señor salvara a Pedro y calmara la tempestad... "Verdaderamente Tú eres el hijo de Dios"
Confiar y entregarnos a Él, amarlo... Eso es FE!
Y así poder decir "Mi alma espera en el Señor, y yo confió en su palabra!
Pidamos a nuestra Madre que interceda ante su hijo amado, para que
iluminados por su gracia, podamos reconocerlo siempre con su brazo extendido,
para sacarnos a flote, cuando nos sentimos sumergidos en nuestras angustias,
provocadas por nuestra falta de Fe…
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