Domingo 1°de Noviembre, Dia de todos los Santos
¿Que me dicen las escrituras este Domingo?
En la primera lectura, del libro de la Apocalipsis de San Juan, él nos describe lo visto:
Un ángel de oriente, llevando el sello del Dios vivo, que le grita a los ángeles encargados de destruir la tierra, que no hagan nada, hasta que los servidores de Dios, no sean marcados con el sello en la frente. Estaban los 144000 pertenecientes a las tribus de Israel y una gran muchedumbre que venia de la gran tribulación, vestidos con las túnicas blancas, pertenecientes a todas las naciones y que blanquearon sus vestiduras, en la sangre del cordero.
Aquí San Juan, hace referencia a los Santos de los últimos días. Aquellos que deberán vivir los últimos tiempos y la gran tribulación para alcanzar la santidad y la gloria eterna.
La segunda lectura, es la primera carta de San Juan. Allí nos dice:
Que Dios nos ama y nos hace sus hijos. Pero para ello, nosotros debemos reconocerlo como Padre. Aquellos que no pueden ver esta realidad, son parte de este mundo que desconoce a nuestro Dios.
Pero cuando Dios se manifieste, nos reconocerán, por que seremos semejantes a Él, ya que al verlo tal cual es, y en su pureza nosotros también seremos purificados, si tenemos puesta en Él la esperanza.
En definitiva San Juan nos dice también en su carta, que tenemos que reconocer y amar a Dios. Depositar nuestra esperanza en Él y gracias a su gran misericordia y amor, seremos purificados en Él.
El evangelio de Mateo nos relata, que grandes multitudes lo seguían a Jesús de los cuatro puntos cardinales. Él los reunió en el monte que hoy llamamos de las Beatitudes, y allí les dió el sermón de la montaña.
Las bienaventuranzas, no son un llamado a la resignación. Es una invitación a un cambio de vida, una invitación a cambiar las cosas y buscar el reinado de Dios...
Con ellas, le damos un reconocimiento a todos los Santos. A todos aquellos que viven, y vivieron, una vida acorde con las Bienaventuranzas. Todos los que han orientado y los que hoy, tratamos de orientar nuestras vidas, a buscar el reino de Dios...
Pidamos a nuestra Madre y maestra, que siempre nos muestra el camino que debemos seguir. Que nos ayude, a poder vivir haciendo carne las Beatitudes, proclamadas por Jesús en el monte. Y así, poder hacer de este mundo, un lugar un poco mejor, en nuestro camino hacia la Jerusalén Celestial...
Amen



