sábado, 31 de octubre de 2020

Domingo XXXI del año Litúrgico.- Mt 4,25-5,12

 

                                      Domingo 1°de Noviembre, Dia de todos los Santos 

                                      ¿Que me dicen las escrituras este Domingo?

En la primera lectura, del libro de la Apocalipsis de San Juan, él nos describe lo visto: 

Un ángel de oriente, llevando el sello del Dios vivo, que le grita a los ángeles encargados de destruir la tierra, que no hagan nada, hasta que  los servidores de Dios, no sean marcados con el sello en la frente.  Estaban los 144000 pertenecientes a las tribus de Israel y una gran muchedumbre que venia de la gran tribulación, vestidos con las túnicas blancas, pertenecientes a todas las naciones y que blanquearon sus vestiduras, en la sangre del cordero. 

Aquí San Juan, hace referencia a los Santos de los últimos días. Aquellos que deberán vivir los últimos tiempos y la gran tribulación para alcanzar la santidad y la gloria eterna.

La segunda lectura, es la primera carta de San Juan. Allí nos dice:

Que Dios nos ama y nos hace sus hijos. Pero para ello, nosotros debemos reconocerlo como Padre. Aquellos que no pueden ver esta realidad, son parte de este mundo que desconoce a nuestro Dios. 

Pero cuando Dios se manifieste, nos reconocerán, por que seremos semejantes a Él, ya que al verlo tal cual es, y en su pureza nosotros también seremos purificados, si tenemos puesta en Él la esperanza.

En definitiva San Juan nos dice también en su carta, que tenemos que reconocer y amar a Dios. Depositar nuestra esperanza en Él y gracias a su gran misericordia y amor, seremos purificados en Él.

El evangelio de Mateo nos relata, que grandes multitudes lo seguían a Jesús de los cuatro puntos cardinales. Él los reunió en el monte que hoy llamamos de las Beatitudes, y allí les dió el sermón de la montaña.

Las bienaventuranzas, no son un llamado a la resignación. Es una invitación a un cambio de vida, una invitación a cambiar las cosas y buscar el reinado de Dios...

Con ellas, le damos un reconocimiento a todos los Santos. A todos aquellos que viven, y vivieron, una vida acorde con las Bienaventuranzas. Todos los que han orientado y los que hoy, tratamos de orientar nuestras vidas, a buscar el reino de Dios...

Pidamos a nuestra Madre y maestra, que siempre nos muestra el camino que debemos seguir. Que nos ayude, a poder vivir haciendo carne las Beatitudes, proclamadas por Jesús en el monte. Y así, poder hacer de este mundo, un lugar un poco mejor, en nuestro camino hacia la Jerusalén Celestial...

Amen

sábado, 17 de octubre de 2020

Domingo XXIX del año Litúrgico - Mt 22, 15-21

 

Domingo 18 de octubre
¿Que me dicen las escrituras este domingo?

 Ya el domingo pasado vimos a Jesús arremeter contra los sumos Sacerdotes, haciéndoles ver que despreciaron la invitación a las bodas de su hijo. Durante la semana también, hemos visto a Jesús en una actitud muy dura, principalmente con los Fariseos, pero también con los doctores de la Ley. Los califica como hipócritas y de generación malvada que ponen pesadas cargas sobre los demás, imposibles de soportar.

Ante la dureza de Jesús, ellos reaccionan buscando la manera de deshacerse de El, por que los incomoda delante del pueblo, al poner en blanco sobre negro, la actitud tan alejada de la voluntad de Dios. Es por eso, que intentan ponerle una trampa, al preguntarle: "¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? y el Señor, consiente de la trampa, responde con esa frase imposible de olvidar..."Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Digo imposible de olvidar, por ser una frase que nos interpela en cada momento, en cada actitud nuestra que nos gana el mundo. Pero al recapacitar por un instante, nos damos cuenta que vamos en dirección opuesta al Señor, que entregamos todo nuestro tiempo a cosas intrascendentes, a las cuestiones mundanas. 

No tenemos en cuenta, que todo en este mundo es pasajero, efímero. Es nuestro Dios, el dueño señor de todo, el mismo que le da el poder de conquistar el mundo a Ciro, como nos cuenta Isaías, en la primera lectura, para que se conociera, de oriente a occidente, que hay un único Señor, dueño de todo lo creado, y que todo le pertenece a El.

 Esta frase,"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", debe acompañarnos en nuestro crecimiento espiritual como un tutor, que ancla nuestros pensamientos en las cosas de Dios, que nos hace ver el mundo, con otros ojos. Como dice San Pablo a los cristianos de  Tesalónica, que fueron elegidos por el amor de Dios, no solo por recibir la Palabra, sino por su "Fe convertida en obras" y así, recibir el acompañamiento del Espíritu Santo, otorgando toda clase de dones. 

Pidamos al Señor, tenerlo siempre presente, estar conectado en todo momento con Él, que nunca perdamos esa señal de Wi-Fi celestial, para que nos permita, convertirnos en hacedores de su voluntad. Y como dice Pablo, tener una Fe convertida en obras... Amen

sábado, 10 de octubre de 2020

Domingo XXVIII del tiempo Liturgico Mt 22, 1-14

Domingo 11 de octubre
¿Que me dicen las escrituras del Domingo?

Isaias anuncia al pueblo, que el banquete celestial, preparado y anunciado desde Sion, será ofrecido a todas las naciones. El Señor destruirá a la muerte para siempre y se dirá, alegrémonos y regocijémonos, por que nuestro Dios, el que esperábamos, nos trajo la salvación.

San Pablo en su carta a los Filipenses, les dice que si tenemos que pasar privaciones o si nos toca vivir en la abundancia, debemos saber vivirlas con total normalidad. Por que solo es el Señor el que llena nuestras vidas. Y si depositamos nuestra confianza en Él, nada nos hará faltar...

En el evangelio de Mateo, Jesús nos vuelve hablar por medio de parábolas, como les habla a los ancianos y doctores de la ley, insistiendo sobre el llamado de Dios, dirigido especialmente, al pueblo de Israel. Pero ese pueblo, que Dios ha elegido a través de Abraham, que lo sacó de la esclavitud de Egipto, dirigidos por Moisés lo condujo a través del desierto, hasta llegar a la tierra prometida y por los profetas lo fué preparando para la llegada del Mesías.
 Pero sin embargo, jesús lo describe en esta parábola cuando nos dice que:  Primero ignoran la invitación y ante la insistencia Divina, maltratan y matan a los enviados del Señor...
Es así que los servidores del Señor, salen a anunciar la fiesta, a todos los pueblos. Participan a todas las naciones, sin ningún tipo de distinción, nos llama a todos... Como cuenta Isaías en la primer lectura.
Ahora somos nosotros los que debemos recibir la invitación a una vida de amor, para abrazar el mensaje, preparándonos para la fiesta de la vida eterna, con nuestras mejores galas, que es estar revestidos por Cristo, en Fe, esperanza y caridad.
¿Y cual debe ser nuestro regalo? Con humildad, amar a Dios y servir al hermano... Nuestra salvacion dependerá de la Misericordia de Dios...
Por que "Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos"

Para finalizar, pidámosle a nuestra Madre con humildad, la constancia de seguir fielmente los mandamientos del amor y así poder alcanzar la Divina Misericordia. Amen.


 

sábado, 3 de octubre de 2020

Domingo XXVII del tiempo Litúrgico, Mt 21,33-46


 

¿Que me dicen las lecturas del domingo?

El libro de Isaías nos habla del amor, la dedicación y la esperanza, puesta por ese hombre en su viña. Pero al momento de recibir sus frutos, solo recibió frutos agrios...Su respuesta fue la destrucción.

Aquí Isaías, pone nombre a los personajes de la historia. Le dice al pueblo, que la viña es la casa de Israel, el dueño de la viña es el Señor y que los hombres de Judá, son su plantación predilecta. Con eso espera que cambien en su actitud, por que el Señor espera de ellos equidad y solo recibe derramamiento de sangre y espera justicia y recibe angustias!

El salmo 79, le reclama al Señor que tenga en cuenta el esfuerzo puesto por Él a lo largo del tiempo, para hacer de Israel su pueblo elegido, y como puede dejarlo librado a la destrucción... Y promete el salmista: Nunca nos apartaremos de Ti,  devuélvenos la vida e invocaremos tu nombre. ¡Restáuranos Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!

En el evangelio de San Mateo, Jesús de alguna manera vuelve a recordar lo anunciado por Isaías en la primer lectura, cuando cuenta la parábola del hombre que poseía la tierra y planta una viña, la cerca y cava un lagar y construye una torre de vigilancia. Después la alquila a unos viñadores y se va al extranjero.

Cuando llega el tiempo de cosecha, manda a sus servidores a buscar sus frutos y reciben golpes y muerte. Vuelve a mandar a otros y pasa lo mismo. Entonces decide mandar a su hijo único, por que piensa que a él lo respetarán. Pero los viñadores piensan "este es su heredero, matémoslo y nos quedamos con la herencia".Y así lo hicieron.

Después preguntó Jesús: ¿Cuando vuelva el dueño, que les parece que hará con los viñadores?

Respondieron: "Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregaran el fruto a su debido tiempo"

Jesús agrega: ¿No han leído nunca las escrituras? "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular"Esta es la obra del Señor admirable a nuestros ojos!

Es Cristo, Dios hecho hombre, que se ha encarnado en el medio de los tiempos, para redimirnos de nuestras faltas, para sostener la historia, de igual manera que la piedra sostiene todo el peso del arco de medio punto.

 Así, Dios Padre, construyo la historia de la salvación, depositando su amor en el pueblo hasta entregar a su hijo único en manos de miserables, para salvarnos. De la cruz, brota la misericordia de Dios, renunciar a uno mismo y abrazar la cruz, signo de amor divino, es nuestro deber. No es nada fácil, pero tratar de intentarlo, debe ser nuestra ambición ...

Y San Pablo, nos cierra de alguna manera esta la parábola, con su epístola a los Filipenses. Cuando nos aconseja: "No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la suplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios" ÉL se encargará de nuestros pensamientos y del cuidado de nuestros corazones, si nos enfocamos en las virtudes de Cristo y sus enseñanzas. Así el Dios de la paz, estará siempre con nosotros.

Demos gracias al Señor por los beneficios otorgados y roguemos que perdone nuestras faltas, por no ser capaces de ver siempre la presencia de Jesús en nuestras vidas. Por no ver a Cristo en nuestros hermanos que sufren, que están transitando esta pandemia con muchas dificultades.

Depositemos en el Señor, como dice Pablo, nuestras angustias y temores, para que Él los resuelva y nos de la Gracia, de poner todo nuestro accionar en favor del necesitado, y así entregar nuestros frutos ante Dios, cuando nos pida cuenta. Amen