miércoles, 30 de octubre de 2024

LA FIESTA DE TODOS LOS SANTOS


 

Texto  del Papa Benedicto XVI como preparación para el día de Todos los Santos

"La infelicidad es vivir lejos de Dios: felicidad y santidad coinciden"

 Reproducimos a continuación un texto de Benedicto XVI  que nos parece paradigmático de la fiesta de Todos los Santos. Introdujo la celebración y el acto penitencial con estas palabras:

"Queridos hermanos y hermanas, hoy contemplamos el misterio de la comunión de los santos del cielo y de la tierra. No estamos solos; estamos rodeados por una gran nube de testigos: con ellos formamos el Cuerpo de Cristo, con ellos somos hijos de Dios, con ellos hemos sido santificados por el Espíritu Santo".

 

En la solemnidad de todos los santos, Benedicto XVI constató que la infelicidad consiste en vivir lejos de Dios. Por eso, felicidad y santidad se convierten en sinónimos, constató.

Así lo explicó en la homilía de la misa que celebró este miércoles a las diez de la mañana en la Basílica de san Pedro, en la que recordó que «los santos no son una exigua casta de elegidos, sino una multitud sin número, hacia la cual la liturgia de hoy nos exhorta a levantar la mirada».

«En esta multitud no sólo están representados los santos oficialmente reconocidos, sino los bautizados de todas las épocas y naciones, que han intentado cumplir con amor y fidelidad la voluntad divina», recordó.

«El luminoso ejemplo de los santos despierta en nosotros el gran deseo de ser como ellos, felices de vivir junto a Dios, en su Luz, en la gran familia de los amigos de Dios. Ser santo significa vivir en la cercanía de Dios, vivir en su familia, y esta es la vocación de todos nosotros, confirmada con vigor por el Concilio Vaticano II», reconoció

 

«Pero, ¿cómo podemos convertirnos en santos, amigos de Dios?», preguntó el obispo de Roma. «A esta pregunta se puede responder, ante todo, con un enunciado negativo: para ser santos no es necesario realizar acciones y obras extraordinarias, ni poseer carismas excepcionales. Luego viene la respuesta positiva: es necesario ante todo escuchar a Jesús y después seguirle, sin desalentarse ante las dificultades».


 

«La experiencia de la Iglesia demuestra que toda forma de santidad, si bien sigue caminos diferentes, siempre pasa por el camino de la cruz, el camino de la renuncia a sí mismo. Las biografías de los santos describen a hombres y mujeres que, siendo dóciles a los designios divinos, afrontaron en ocasiones pruebas y sufrimientos inenarrables, persecuciones y martirios».

«El ejemplo de los santos es para nosotros un aliento a seguir los mismos pasos y a experimentar la alegría de quien se fía de Dios, pues la única causa de tristeza y de infelicidad para el hombre se debe al hecho de vivir lejos de Él», aseguró Benedicto XVI.

El camino que conduce a la santidad es presentado por el camino de las Bienaventuranzas, indicó por último.

«En la medida en que acogemos la propuesta [de Cristo] y le seguimos --cada uno en sus circunstancias-- también nosotros podemos participar en la bienaventuranza. Con Él lo imposible se hace posible», concluyó.


EXTRAIDO DE LAREVISTA "PRIMEROS CRISTIANOS"

jueves, 24 de octubre de 2024

“Cuánto sufren los hijos de padres que se separan”



MIERCOLES 23 DE OCTUBRE 2024- Catequesis de los miercoles del Papa Francisco 

En la catequesis de hoy, el Papa Francisco reflexiona sobre cómo el Espíritu Santo ilumina el sacramento del matrimonio y advierte a las familias: “Los hijos sufren mucho cuando la unidad del matrimonio se rompe” y pide a los cónyuges que “invoquen al Espíritu Santo para que cambie el agua de la costumbre en una nueva alegría de estar juntos”.

Hoy el Santo Padre reflexiona sobre lo que el Espíritu Santo tiene que decir a la familia y al matrimonio, pero… ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con el matrimonio? Es esta la pregunta a la que ha respondido el Papa esta mañana durante su tradicional Audiencia General de los miércoles. Francisco ha explicado que el matrimonio cristiano “es el sacramento del hacerse don, el uno para la otra, del hombre y la mujer” por tanto, “la pareja humana es la primera y más básica realización de la comunión de amor que es la Trinidad”.

Los cónyuges deben formar un «nosotros» incluyendo a los hijos

El Papa explica que los cónyuges deben formar una primera persona del plural, un «nosotros»: “Qué hermoso es oír a una madre decir a sus hijos: «Tu padre y yo...» y oír a un padre decir: «Tu madre y yo», casi como si fueran una única persona”. En este sentido, el Papa recuerda que los hijos necesitan esta unidad “padre y madre juntos” asegurando que los hijos sufren mucho cuando esta unidad se rompe: “Cuánto sufren los hijos de padres que se separan”.

“Allí donde entra el Espíritu Santo, renace la capacidad de entregarse” asegura Francisco. De hecho, el Papa explica que la unidad en el matrimonio no es “fácil de conseguir”, y menos en el mundo actual; “pero ésta es la verdad de las cosas tal y como el Creador las concibió y, por tanto, está en su naturaleza”.

Los hijos son quienes pagan el precio de los matrimonios construidos sobre arena

Por último, el Papa asegura que los matrimonios construidos sobre arena están, lamentablemente “a la vista de todos” y repite que son sobre todo los hijos quienes pagan el precio: “Los niños sufren por la separación o la falta de amor de sus padres”.

En este sentido, el Espíritu Santo “es quien sigue realizando, en el plano espiritual, el milagro que Jesús realizó en aquella ocasión, a saber, cambiar el agua de la costumbre en una nueva alegría de estar juntos”. “No es una ilusión piadosa – dice el Papa – es lo que el Espíritu Santo ha hecho en tantos matrimonios, cuando los esposos se decidieron a invocarlo”.

El broche de oro de su catequesis ha sido un proverbio italiano que dice así: “Entre mujer y marido no pongas el dedo”. El Papa ha advertido que hay un “dedo” que se debe poner entre marido y mujer, y es precisamente el “dedo de Dios”: ¡el Espíritu Santo!