lunes, 13 de agosto de 2018

DECIDIR POR LA VERDAD...

Hay momentos que me definen como persona. Hay situaciones en las que veo de qué madera estoy hecho. Son ocasiones en las que se decide mi vida. En las que compruebo cómo es mi sangre y veo de dónde vengo. Me da miedo fallar en esos momentos y no estar a la altura esperada.

Este tipo de personas es el que me gusta. No se llenan de orgullo ante el trabajo bien hecho. Hablan siempre con humildad y mansedumbre. No se irritan, no se crispan, no se llenan de ira. En los momentos decisivos eligen siempre lo más adecuado.
 ¿Cómo lo consiguen? Miran en el fondo de su alma y sacan el agua más pura.
 Me parece increíble. En momentos de máxima tensión optan por el bien. No se dejan llevar por la tentación de tener más, de ser más. 
No mienten, no se corrompen, no tienen nada que ocultar.
 El pecado que hoy más escandaliza es la corrupción. La de aquel que se queda con lo que no le pertenece. La del que miente por sistema. La del que lleva una vida engañosa buscando beneficio. El hombre corrupto que ante una propuesta poco limpia elige el lado oscuro.
 Le tientan y miente. 
Optar por lo bueno, por lo noble, por lo verdadero, me definirá como persona. 
Perderé algo de prestigio, de fama, de nombre.
 Perderé algo de mi vida, de mi poder, de mis riquezas. No importa.
 Me tomo en serio mi vida. Me preparo para ese momento en el que tenga que decidir lo correcto. A lo mejor es una decisión pequeña la que me define como persona.
 A lo mejor son mis formas, mis palabras, las que hablan de cómo soy. ¿Quién soy yo en realidad? 

Quiero aprender a ser verdadero. Fiel a mí mismo, a mi verdad. Dios me ha dado tanto. Y yo me vuelvo egoísta. Retengo, juzgo intenciones, quiero ver la verdad oculta tras la mentira.

 ¿Qué tipo de persona soy? Quiero ser honesto, verdadero, noble, puro, generoso, sencillo, humilde. Apasionado por la vida. Entregado sin fisuras. 
La verdad de mi vida se ve en esas decisiones que me marcan para siempre. Confío y espero que Dios prepare mi alma para la entrega desde lo más auténtico que hay en mí.
Fragmentos de MDC - Pbro. Carlos Padilla E. | agosto 13, 2018

domingo, 12 de agosto de 2018

Papa Francisco invita a“soñar a lo grande”

El Santo Padre fue acogido en el Circo Massimo de Roma con gran entusiasmo por parte de los jóvenes que, al poco de comenzar el encuentro, le entregaron un báculo elaborado con madera de árbol y le pidieron que lo llevase durante la celebración del Sínodo que se realizará el próximo octubre precisamente sobre el tema de los jóvenes.
Tres de ellos preguntaron al Papa sobre los “sueños”, las dificultades de formar una familia y las renuncias que esto implica y sobre por qué Dios permite el sufrimiento de gente inocente.
“Soñad en grande”
“Un joven sin sueños es un joven anestesiado que no podrá entender la vida”, les dijo el Papa. “Vosotros tenéis en el corazón estas estrellas brillantes que son vuestros sueños: son vuestra responsabilidad y vuestro tesoro”, añadió.
El Papa los llamó a “transformar los sueños de hoy en la realidad del futuro y para esto hay que ser valiente” y les pidió preguntarse de dónde vienen estos sueños.
“Es triste ver a los jóvenes en el sillón viendo cómo pasa la vida delante de ellos. Lo he dicho otras veces. Un joven sin sueños, que se jubilan con 20-21 años es triste”, dijo al igual que en otras ocasiones.
Además, dijo que “los verdaderos sueños son los del ‘nosotros’, los sueños grandes comparten, generan nueva vida y estos sueños necesitan una fuente inagotable de esperanza”.
El Papa alertó contra el “delirio de la omnipotencia” pero también les aseguró que “con Dios vas adelante, no te preocupes”. “Los sueños de los jóvenes dan un poco de miedo a los adultos porque cuando un joven sueña… quizás porque los adultos han dejado de soñar y de arriesgarse” o “porque ponen en crisis sus elecciones de vida”.
“No os dejéis robar vuestros sueños”, dijo para hablar a continuación de San Francisco de Asís, patrón de Italia, y que, según el Papa, soñó en grande, arriesgó y “cambió Italia”.
También les animó a dar testimonio y a no tener miedo. Además les alertó contra el peligro del “tener” y del “bienestar”. “La vida no es una lotería, la vida se hace y todos tenemos esta capacidad”, afirmó Francisco.
Para terminar de responder a la pregunta, recordó que “el pesimismo te lleva a estar ‘abajo’, el miedo te hace pesimista”. “Nada de eso”, les dijo el Papa, que los animó a “arriesgar, soñar e ir adelante”.
Amor verdadero
A la segunda pregunta, Francisco dijo que “la libertad de cada uno es un don grande que no admite medias medidas, pero como todo don va acogido, y lo recibimos en la medida en la que abrimos la mente, el corazón, la vida”.
El Papa señaló que “no es peligroso hablar a los jóvenes del amor porque ellos saben cuándo existe el verdadero amor y cuándo es un amor maquillado, no sois tontos”. “El amor no es una profesión, es la vida, y si el amor viene hoy, ¿por qué tengo que esperar 3,4,5 años para que crezca?”.
Por ello pidió “a los padres ayudar a los jóvenes para que el amor madure, que no se retrase. En la vida siempre primero el amor, pero el amor verdadero. Tenéis que aprender a discernir cuando hay amor verdadero o solo entusiasmo”.
El Papa denunció que existe “un mundo de condicionamiento” pero también “el enemigo más grande del amor es la doble vida, es hacer una doble vida porque si uno comienza amar así el amor se pierde, se da”.
“En el amor, el hombre tiene una tarea y la mujer otro. El amor no tolera medias tintas, o todo o nada. El amor debe ser sincero, valiente, con el amor se debe meter toda la carne en el asador, como decimos en Argentina”.
“Cuando uno ve un matrimonio entre un hombre y una mujer que va adelante en la vida, en el amor, esa es la imagen y semejanza de Dios”, añadió. “La tarea del hombre es hacer más mujer a la novia o a la esposa, y el de la mujer es hacer más hombre al marido o al novio”.
Sufrimiento de los inocentes
“No todos los ‘porqués’ tienen respuesta. ¿Por qué sufren los niños? No tenemos la respuesta. Solo encontraremos algo mirando a Cristo crucificado y su Madre allí. Encontraremos un camino para sentir en el corazón alguna respuesta”.
El Papa dijo que “a veces es verdad que la Iglesia parece distante”. “Si nosotros cristianos no aprendemos a escuchar los sufrimientos, los problemas, estamos callados y dejamos hablar, escuchar, no seremos nunca capaces de dar una respuesta positiva, y muchas veces estas respuestas no pueden darse con palabras, sino arriesgándose uno mismo con el testimonio. Donde no hay testimonio no hay Espíritu Santo”.
Francisco también dijo que ser cristiano “no es un estatus” y llamó “hipócritas” a los que piensan así. “Tenemos que elegir ser testimonios”, añadió para invitar a “vivir como cristianos” y que los demás pregunten “por qué vives así”.
Sobre los “últimos escándalos de la Iglesia”, el Pontífice dijo que es “el escándalo de una Iglesia cerrada porque no sale… uno todos los días debe salir de sí mismo”. “Jesús nos enseña este camino a salir de nosotros mismos”, agregó.
“Nosotros muchas veces sin testimonio tenemos prisionero a Jesús de nuestros egoísmos, de nuestro modo de vida clerical. El clericalismo es una perversión de la Iglesia”.
El Pontífice, por último, advirtió que sin testimonio “la Iglesia es solo humo”.

jueves, 9 de agosto de 2018

CON MIRAS AL IX ENCUENTRO MUNDIAL DE FAMILIA

(extraido de MDC)
El tema de la primera catequesis es “Las Familias de hoy”. “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos andado buscando llenos de angustia” (LC 2,48).
Notamos a lo largo de las paginas de la Biblia que:
 La Palabra de Dios, no nos presenta en absoluto una imagen idealista y abstracta de la familia, como hubiéramos esperado, sino que ofrece a nuestra mirada, diferentes historias de familias concretas, con la singularidad y particularidad de sus problemas, dificultades y desafíos.
 La Palabra nos remite directamente a la realidad con «la presencia del dolor, del mal, de la violencia que rompen la vida de la familia y su íntima comunión de vida y de amor» (Al 19). 

Del mismo modo «se presenta el icono de la familia de Nazaret, con su cotidianeidad hecha de cansancios y hasta de pesadillas, como cuando tuvo que sufrir la incomprensible violencia de Herodes, experiencia que se repite trágicamente todavía hoy en tantas familias de prófugos desechados e inermes» (Al 30).

 El punto fundamental, por lo tanto, no es la ausencia de crisis en las familias (no hay una sola familia, ni siquiera la Sagrada Familia, que esté exenta), sino cómo reaccionar ante cualquier crisis.

La crisis fundamental que las familias de hoy en día atraviesan se refiere al analfabetismo afectivo, que comienza en la relación fundamental entre los dos cónyuges y se extiende a todas las demás esferas, generando la «“cultura de lo provisorio”.
 Me refiero, por ejemplo, a la velocidad con la que las personas pasan de una relación afectiva a otra. Creen que el amor, como en las redes sociales, se puede conectar o desconectar a gusto del consumidor e incluso bloquear rápidamente. 
Pienso también en el temor que despierta la perspectiva de un compromiso permanente, en la obsesión por el tiempo libre, en las relaciones que miden costos y beneficios y se mantienen únicamente si son un medio para remediar la soledad, para tener protección o para recibir algún servicio. 
Esta imagen se traslada a las relaciones afectivas, lo que sucede con los objetos y el medio ambiente: todo es descartable. Cada uno usa y tira, gasta y rompe, aprovecha y estruja mientras sirva.Después, ¡adiós! » (Al 39).
 Evidentemente todo esto desanima a las generaciones más jóvenes a formar una familia, asustadas por el fracaso de quienes hicieron esta elección antes que ellos. En este sentido, la Familia de Nazaret se convierte en un faro que no es ideal, sino real, porque también ella, en las contradicciones y absurdos de sus acontecimientos vitales, muestra a todas las generaciones «la alegría del amor» (Al 1) que se vive dentro del hogar. 
Por este motivo, el Santo Padre afirma rotundamente que: «La alianza de amor y fidelidad, de la cual vive la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina el principio que da forma a cada familia, y la hace capaz de afrontar mejor las vicisitudes de la vida y de la historia. Sobre esta base, cada familia, a pesar de su debilidad, puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo. “Lección de vida doméstica. Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología”» (Al 66). 
¿Queremos aprender a ser una familia? Tiremos por la borda el modelo idealizado que tenemos en nuestras cabezas, y miremos a la Sagrada Familia, que muestra a todos cómo los acontecimientos críticos de la vida son una fuente inagotable de gracia y santificación para el mundo entero.


 Reflexionemos

  1. ¿Qué significa que una crisis familiar puede convertirse en una fuente inagotable de gracia?
  2. En vuestra opinión, ¿cuál es la singularidad propia de la maternidad o de la paternidad? 
  3. Seguramente en vuestra vida familiar y conyugal no han faltado las dificultades, los problemas y las llamadas “crisis”. ¿Cómo las habéis afrontado?
  4. ¿Cómo vives el ser padre o ser madre en relación con el cónyuge que Dios ha puesto a tu lado? ¿Cómo puedes hacer experimentar a tu hijo o a tus hijos la interrelación entre la paternidad y la maternidad?

miércoles, 1 de agosto de 2018

PIDAMOS ESA GRACIA


Dios es el tesoro escondido, seamos la perla fina que Él busca en nuestro interior.


La clave es la Gracia...
 Porque a través de ella, reconocemos a Cristo desprendiéndonos de lo mundano.
Porque a través de ella, el Señor nos ilumina, nos transforma y nos sana, derramando su luz y su Amor, transformándonos en instrumento, para llegar a los demás.

Pidamos al Señor esa Gracia, de poder brillar para dar luz a los demás!