miércoles, 28 de diciembre de 2022

LOS SANTOS INOCENTES


28 DE DICIEMBRE, CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS INOCENTES...

Según el calendario Litúrgico hoy recordamos la matanza de los santos inocentes...

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 2, 13-18
   Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.»  José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías: En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen.
 Palabra del Señor.

Es bueno reflexionar en este día...

Para comenzar, lo ocurrido en este pasaje no da lugar a ningún tipo de broma, pero sabemos y recordamos lo que tenemos muchos años, que es día donde se hacen distintas bromas y se dice "Que la inocencia te valga". Ya no se escucha casi nada esa tontería, que no tiene nada que ver con esa realidad, ni tampoco con la realidad actual.

En este pasaje, vemos en aquella realidad un gobernante, que para asegurar su riqueza y  poder, no duda en llevar a cabo una matanza de niños inocentes tan grande, que es recordada año tras año cuando leemos las lecturas correspondientes a este día. Y lo vemos a Herodes, como una persona egoísta y cruel, que no duda en tomar esa bestial determinación, creyendo así consolidado su poder...

Pero lamentablemente, en nuestra época actual, también vemos como el maligno actúa en su habitual engaño, cuando incide en nuestros legisladores para llevar a adelante la aprobación de la Ley de "interrupción voluntaria del embarazo"o sea Ley del ABORTO. Suceso realizado hasta el mismo día de los Santos inocentes, del año 2021. Hoy se cumple un año de haber legalizado la muerte de muchos niños no deseados, esgrimiendo la "consagración del derecho de la mujer a la interrupción del embarazo", por supuesto sin considerar "Los derechos del Niño"...

Es así, que vemos antes y ahora, las mismas miserias humanas:

 El EGOÍSMO de un Rey y el de una madre que piensa en ella, anteponiendo su bienestar a la vida de su hijo. La antítesis la vemos al final del pasaje evangelico, en la figura de Raquel, que "no tiene consuelo por la muerte de sus hijos",eliminados por la espada de un tirano.

El PODER de un Rey que cree perderlo todo con la llegada del Mesías y el PODER de los Legisladores y políticos, que quieren ser condescendientes con las minorías y negociados que corren detrás de esta determinación, para "ganar" votos y poder...

28 de diciembre... Día de los Santos inocentes... Parece BROMA, pero no lo es, porque es un DRAMA, que a 2000 años de distancia, la humanidad siga cometiendo los mismas atrocidades...

Pidamos a Nuestro Señor Jesucristo, por esos Santos inocentes del ayer y los de hoy. Y por la conversion de los corazones de los políticos, para que siempre valoren la vida y el bienestar de la gente, por encima de cualquier interés mezquino y el de las mujeres, para que sepan valorar el regalo de Dios, que es llevar en su vientre una nueva vida y para que nunca tengan que sentir la falta de consuelo, como sintió Raquel por que le arrebataron a sus hijos...

Te lo pedimos invocando la intercesión de Maria Santísima, ejemplo de madre para toda la humanidad... 

Amen. 

miércoles, 26 de octubre de 2022

Resumen de la charla del Prof. Alejandro Ortiz - (Teología - Boston College)

 


Zoom de Formación continua, Escuela de Teología, del Boston College

Expone: Prof. Alejandro Ortiz

Tema: Dimensión cultural-eclesial del laicado y la sinodalidad.

Participamos más de 150 personas, que al término de la misma, fue abierta a la preguntas de lo participantes.

Síntesis:

El disertador realizo una breve introducción, sobre el desarrollo histórico de la iglesia, puntualmente en el último siglo. Y para ello, simbolizó los distintos mundos que se viven en estos tiempos, que fueron cambiando a través de estos años, donde la humanidad marchó a un ritmo vertiginoso ..

                                MUNDOS EPOCALES SIMBÓLICOS        

                          

                            PREMODERNO - MODERNO - POSMODERNO-

 



El mundo PREMODERNO, es aquel que viene de siglos de una iglesia con un orden jerárquico riguroso, que se condice con los tiempos. En un contexto de sociedad patriarcal, que se ordena en una organización también jerárquica que no acepta cambios, manteniendo las costumbres a rajatabla y un sistema de clases, donde la mayoría son de una cultura agraria, que no admite cambios.

En el mundo PREMODERNO:

Hay solo una autoridad y es masculina

Los roles sociales  son claros

Las instituciones y las comunidades son fuertes

La religión es esencial

Lo antiguo es valioso y se debe proteger y conservar

Hay muy poca tecnología

 

Y también no debemos olvidar la construcción de un DERECHO CANONICO, que termina colisionando, con un mundo MODERNO, que comienza a cambiar en forma vertiginosa en la segunda mitad del siglo XX después de pasar por dos guerras mundiales , donde las miradas van cambiando, y se permiten algunas transformaciones que la realidad exige, pero con restricciones. El contexto social, comienza a cambiar en una sociedad más urbana, con un nivel de educación que alcanza a la mayoría de las personas y con una tecnología que se introduce en los hogares, a través de la radio y la televisión. Esto forma y transforma a la sociedad imponiendo muchos cambios a nivel global

EN EL MUNDO MODERNO:

Verdades

Emancipaciones – Mujeres

Ciencia

Revisión de las instituciones – Críticas

Una Religión mas privada, donde se pierde la idea de comunidad

El individuo

El Progreso, donde lo nuevo es lo valioso

La educación /información

Tecnología

Urbanización

Todas estas realidades empujan a la iglesia a una transformación, impulsada por el Concilio Vaticano II, que tomo nota de la transformación del mundo y abordó todos los temas, buscando siempre la forma de llegar a los hermanos con el mensaje claro, del amor infinito de Cristo Jesús.

Todos sabemos que después de cincuenta años de transcurrido el concilio, muchas cuestiones tuvieron amplia resistencia a ser modificadas y vemos aun hoy en muchas parroquias actitudes y modismos preconciliares. Muchas de ellas, impuestas por los mismos parroquianos que dicen “siempre se hizo así”

Y llegamos a un mundo POSMODERNO, donde la Psicología, intenta remplazar a la confesión y la Racionalidad al Símbolo, la ciencia toma protagonismo en vez de la Biblia y la Razón en lugar de la Fe

 Es por eso que el Santo Padre nos invita a transitar el camino SINODAL. Solo ese caminar juntos, con nuestras diferencias y a través de los distintos carismas que recibimos del Espíritu Santo, podremos transitar estos nuevos y difíciles tiempos que nos tocan vivir.

Es a través de la Gracia y del Discernimiento poder alcanzar una

Iglesia de la escucha

Iglesia de la Mirada

Iglesia emocional/racional

 

Podemos ver sintetizado en el siguiente esquema lo desarrollado:

                                        HABITUS  RELIGIOSO

del Griego                                                              premoderno        moderno

EIDOS > estructura cognitivo –>                                doctrina        /    formación

(Forma, aspecto,especie)

ETHOS>disposiciones morales – >                               moral        /     ética

(Forma común de vida)

AISTHESIS> estética ->                      arte medieval eurocéntrico / arte latinoamericano

(Convicciones o creencias)

HEXIS> posturas, gestos ->                                         Jerarquía  /  Circular-Horizontal

(Disposición, postura)

 

Desde el Laicado:

Debemos colaborar formando en la doctrina cristiana desde la obediencia, formando círculos bíblicos, grupos de oración, restableciendo los tejidos sociales, de ayuda a los más necesitados, etc…

Siendo un laicado maduro y adulto, que sabe caminar junto al hermano, aunque existan aún murallas que no las vamos a poder demoler, pero si rodear…

Y tengamos presente… Que el primer transgresor fue JESÚS DE NAZARET

 

 

jueves, 20 de octubre de 2022

LA ORACIÓN DEL CORAZÓN





SERIE SOBRE LA VIDA ESPIRITUAL
“La oración del corazón”
(Parte I)

El lugar más apropiado es el desierto; es decir, un lugar apartado. Allí se retiraban en todo tiempo los monjes y ermitaños. El Salvador mismo se apartaba por las noches a una montaña o a un lugar solitario para la oración. Puesto que nosotros vivimos en el mundo, hemos de seguir, en primer lugar, el consejo de Jesús: ‘Cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’ (Mt 6,6). Este aposento es el corazón, al que debemos retirarnos para poder darle a la oración la atención necesaria.”

El que quiera enriquecer e intensificar su vida de oración, encontrará una práctica muy valiosa en la tradición de la Iglesia oriental: Es la así llamada “oración del corazón” u “oración de Jesús”.

Para no dar lugar a malos entendidos, vale aclarar que esta forma de oración hace parte del rico tesoro de la Iglesia Universal, si bien es practicada sobre todo por los fieles de la ortodoxia. No es, de ninguna manera, una práctica ajena que provenga de las formas de meditación de otras religiones orientales; sino que es genuinamente cristiana. Actualmente se está introduciendo también cada vez más en la Iglesia católica romana. En efecto, la oración del corazón puede responder de forma fructífera a nuestro anhelo de silencio y recogimiento.

San Pablo nos exhorta a “orar sin desfallecer” (1Tes 5,17). De hecho, la oración constante es una forma maravillosa de que el corazón se transforme bajo el influjo del Espíritu Santo; además de ser un arma potente contra los espíritus del mal.

Los orígenes de la oración del corazón se encuentran en la Sagrada Escritura y está relacionada con lo que conocemos como “jaculatorias”. Los judíos practicantes, por ejemplo, también solían repetir con frecuencia el Shema Israel (Escucha, Israel).

Entre los siglos III y VI, los monjes egipcios sistematizaron esta forma de oración, llegando también a una fórmula clásica, después de muchas formulaciones precedentes.

Esta fórmula clásica es: “Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí.”

“La oración de Jesús es también una profesión de fe trinitaria. En ella, confesamos a Jesús como Hijo de Dios y verdadero Dios; también confesamos a Dios Padre como Padre de Nuestro Señor Jesucristo; y, aunque sea indirectamente, confesamos también al Espíritu Santo, porque nadie puede decir que Jesús es Dios si no es movido por el Espíritu Santo (cf. 1Cor 12,3). En realidad, es el Espíritu Santo mismo quien ora en nosotros y por nosotros, y lo hace con gemidos inenarrables (cf. Rom 8,26). La oración de Jesús, al igual que cualquier otra oración, es una oración en el Espíritu Santo.”

En la oración del corazón imploramos la compasión de Dios... Su última parte –“ten compasión de mí”– se basa en las palabras que el publicano, agachada la cabeza y dándose golpes de pecho, pronunciaba en la parábola que Jesús nos relata: “¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!” (Lc 18,13).

El auge de la oración del corazón se dio entre los siglos XII y XIV en el Monte Athos. Esta isla, cercana a Grecia, está poblada exclusivamente por monjes, que viven en monasterios o ermitas Y son maestros en el camino espiritual, quienes transmitían a las personas el tesoro de su experiencia con esta oración.

Podría ser providencial el hecho de que ahora esta oración se esté difundiendo también en el Occidente, porque este Occidente, que solía ser católico, parece estarse muriendo de hambre espiritual. No pocas personas buscan, por ello, formas de meditación oriental, queriendo adentrarse en sí mismas y encontrar silencio. Sin embargo, desde nuestra perspectiva cristiana, estas meditaciones orientales tienen su problemática, porque están abiertas al influjo de otras religiones, que, además de tener elementos valiosos, contienen aún muchos errores y pueden, por tanto, llevar a la confusión.

La oración del corazón, en cambio, si se la practica de forma apropiada, es una gran ayuda y puede conducir a la antesala de la contemplación. Por eso, es una práctica muy recomendable, especialmente para aquellos que quisieran intensificar su vida de oración.




(Parte II)


Las disposiciones para la oración de Jesús son, al igual que para cualquier otra oración, las siguientes: Estar en paz con el prójimo, liberarse de excesivas preocupaciones, una cierta disposición del alma, un lugar tranquilo... Nadie puede rezar una oración pura –esto es, una oración que no esté empañada por pensamientos extraños, por impresiones externas de los sentidos y recuerdos– mientras no esté en paz con el prójimo. La falta de perdón y la permanencia en la discordia nos llenan de fuerzas negativas que enturbian el corazón. Lo mismo sucede con el exceso de preocupaciones.

Ciertamente podemos recurrir a la oración también para poder enfrentarnos a fuertes sentimientos negativos, a pensamientos que nos acosan o a ataques concretos del Diablo. Sin embargo, para nuestra oración diaria es importante estar en un estado de paz interior. La oración ha de ser un instrumento que nos ayude a recorrer mejor el camino de la santidad.

Los maestros de la oración del corazón nos enseñan que nuestra mente, tan fácilmente dispersa y entretenida en cosas exteriores, debe adentrarse en el corazón, que es el centro de la persona. La constante repetición del nombre de Jesús y la concentración en el corazón permiten que el Espíritu Santo penetre más profundamente en nosotros


la fórmula clásica –“Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí”– es una ayuda para adentrarse en la oración del corazón, no se excluyen otras jaculatorias. Algunos sólo pronuncian una y otra vez el Nombre de Jesús; otros repiten una breve palabra de la Sagrada Escritura; otros invocan al Espíritu Santo...

Lo que sí es importante para ejercitarse con regularidad en esta oración es que se conserve la misma jaculatoria por la que se haya optado; o se la cambie sólo en contadas ocasiones. Se trata de que el corazón se acostumbre a la invocación del Nombre de Jesús o de otra de las Personas de la Santísima Trinidad.


Las horas tempranas en la madrugada –después de un sueño tranquilo– son muy apropiadas para la oración. Los monjes de la cristiandad oriental prefieren las horas nocturnas para la oración, por el silencio único que se encuentra en ellas.

Entonces, si estamos en una buena disposición espiritual y tomamos en cuenta también las ayudas externas, deberíamos comenzar con una oración del corazón regular. Para los principiantes, es aconsejable empezar con algunos minutos, especialmente en las mañanas. Algo que es de gran ayuda y que es muy común entre los monjes es la utilización de una cadena de oración, que se denomina “komboskini” o “chotki”. La cadena grande suele tener cien perlas o nudos, de modo que se pueden ir pasando las cuentas mientras se reza una y otra vez en silencio la jaculatoria. También hay cadenas de oración con cincuenta o treinta y tres nudos.

Por supuesto que al inicio también se puede pronunciar la oración en voz baja, para facilitarla y para contrarrestar las dispersiones. Pero conviene que, cuanto antes, nos habituemos a orarla en silencio. Si uno no tiene la cadena de oración específica, se puede usar del mismo modo el rosario.


Podríamos decir que, con la ayuda de la oración del corazón, se va formando en nuestro interior una especie de celda monástica, a la que podemos retirarnos aun en medio de mucho ajetreo. Podemos rezarla mientras manejamos, mientras estamos en una sala de espera y en muchas otras ocasiones. La oración del corazón ha de ayudarnos a adentrar en el silencio interior, pero podemos orarla aun cuando no estemos en un ambiente de silencio exterior.




(Parte III)


Quien se haya adentrado en la oración del corazón por un buen tiempo y la practique con regularidad, podrá experimentar la dicha de que esta oración realmente se hace presente en el corazón. Se nos vuelve fácil retirarnos a esa “celda interior” que se ha formado gracias a la oración, precisamente en aquellos momentos en que el ruido estorba y estamos más expuesto al peligro de la dispersión. Pero aun si nuestro entorno no es tan ruidoso, nos retiraremos gustosamente a esta “celda interior”, para allí estar a solas con el Señor. Con el paso del tiempo, se nos convierte en algo natural. Por supuesto que, para llegar ahí, habrá que seguir los impulsos de la gracia y cultivar la oración interior. Así, llega a ser un buen hábito espiritual el de retirarnos gustosamente a la oración, hallando, a través de ella, nuestro hogar en el Señor.

Al inicio habíamos dicho que la oración del corazón es una especie de “antesala” de la contemplación. De hecho es así, siempre y cuando vaya de la mano con un camino espiritual recorrido con seriedad.


La contemplación es un regalo que Dios concede –según su querer– cuando el alma haya dado los correspondientes pasos hacia la transformación interior. Si bien la contemplación es siempre un don gratuito, sí que podemos prepararle el terreno con nuestra cooperación. En ella, es Dios mismo quien actúa directamente en nuestra alma, atrayéndola a sí mismo y moldeándola, sin que nosotros participemos activamente en ello, como sucede en las otras formas de oración. Pero para invitar a Dios a obrar de esta manera en nosotros a través de la contemplación, generalmente se requiere de un largo camino interior. Al fin y al cabo, será siempre decisión suya cuándo nos concede la oración contemplativa.

La extraordinaria simplicidad de la oración del corazón, que nos ayuda a refrenar y calmar los sentidos externos, permite que el Espíritu Santo penetre en nosotros a tal profundidad que su presencia se nos vuelve perceptible. Los padres de la oración hablan de una especie de calor interior que surge en el corazón al practicar intensa y regularmente la oración del corazón.


Si nos retiramos frecuentemente a nuestra “celda interior”, ya no nos dejaremos absorber tanto por la dinámica del mundo exterior en nuestra vida cotidiana, porque, en medio de nuestras obligaciones, sabremos cultivar la oración interior.


(EXTRAÍDO DE LAS MEDITACIONES DEL HERMANO ELIAS)



LA ORACION

 

“El Santo Rosario”

La oración es en sí misma, algo sencillo, pero no siempre nos resulta fácil orar, y menos orar bien. También esto es un arte, y para aprenderlo conviene estudiar las variadas formas y métodos de oración que existen, y, sobre todo, practicar fervorosamente la oración como tal. 

Una oración bastante difundida y querida en nuestra Iglesia Católica, sobre todo en ciertos círculos, es el Santo Rosario. En muchas de sus apariciones auténticas, la Virgen María nos dice cuán importante es para ella el rezo del Rosario. Por eso vale la pena dedicarle esta meditación a esta valiosa oración. 

A través del Santo Rosario, uno se adentra en un sereno caudal que brota de Dios hacia el hombre, y que, con la respuesta humana de la fe, retorna de vuelta a Dios. 


¿Qué es lo que hace que el Rosario sea tan valioso y recomendable para cultivar y acrecentar la vida de la fe?

Lamentablemente, en ciertos círculos el Rosario se enfrenta a muchos prejuicios. Para algunas personas, no parece ser más que una “repetidera” sin sentido. Para otras, despierta recuerdos desagradables de tiempos pasados, cuando se veían obligados a rezar esta oración en la familia o en la iglesia. Pero estos prejuicios o resistencias pueden superarse si se intenta comprender más a profundidad el sentido del Santo Rosario. 


• El Santo Rosario es una oración meditativa; es una clásica meditación cristiana. 

La repetición de las avemarías forma una cadena que conduce a los misterios de la salvación. Muchos maestros espirituales destacan el beneficio de una oración repetitiva, que es capaz de recoger el corazón del hombre y silenciar su espíritu inquieto. Un espíritu sosegado y recogido puede concentrarse más fácilmente en el contenido y la esencia de la oración. Los misterios del Santo Rosario, que son las estaciones de la vida de Jesús, se van asentando en el corazón a través de la meditación y la repetición, convirtiéndose en una especie de certeza interior. Y esto, a su vez, lleva a un mayor amor y gratitud hacia Jesús. Es fundamental rezar el Rosario con el corazón; es decir, orarlo en nuestro interior. Una y otra vez las frecuentes repeticiones llaman suavemente al espíritu disperso a volver al verdadero centro de la oración.


• El Santo Rosario es una oración bíblica. 

De hecho, la primera parte del avemaría son las palabras del saludo del ángel, junto con el saludo de Isabel cuando reconoce que la Virgen porta en su vientre al Mesías. En la salutación angélica, se le comunica a María el designio de Dios de que su Hijo se haga hombre, y Ella recibe la invitación a unirse a esta Voluntad de Dios con su libre consentimiento. Al repetir en el Rosario esta salutación angélica, uno se adentra en y actualiza este suceso, que, en primera instancia, estaba determinado para la Virgen, pero se extiende a la humanidad entera. El que ora, saluda a María con esta misma salutación, y actualiza así el acontecimiento salvífico, que se va asentando más y más en el corazón. Además, el acontecimiento de la Anunciación se convierte en un cuestionamiento para la persona que ora: ¿Estamos dispuestos a acoger el mensaje del ángel y a hacer la Voluntad de Dios, para así portar a Cristo al mundo? 


• El Santo Rosario es una oración realista.

Desde hace mucho, la Iglesia conoce el amoroso poder que tiene la intercesión de María ante Dios. En la segunda parte del avemaría, se suplica que esta intercesión se extienda a nosotros, particularmente a la hora de la muerte. El poder especial de la intercesión de la Virgen deriva de su cercanía a Dios. Ninguna otra persona fue tan estrecha e íntimamente involucrada en el misterio de la salvación como lo fue María, siendo Madre y discípula de Jesús. El pedir su auxilio para la hora de la muerte procede ciertamente de una experiencia espiritual. Y es que el hombre no puede simplemente desplazar de su vida la realidad de la muerte; sino que debe integrarla. Así, esta súplica no solamente invoca la protección de María y crea una relación de confianza con Ella; sino que implica también una confrontación consciente con la inevitable realidad de la muerte. Gracias a la fe, la muerte puede ser despojada de su amargura y desesperanza. Entonces, hemos de integrar la realidad de la muerte en nuestra vida, y así nuestra vida se hará muy realista. 


Para finalizar, recemos la oración colecta de la Fiesta del Santo Rosario conforme al Misal antiguo: 

“Oh Dios, cuyo Unigénito nos alcanzó, por medio de su vida, de su muerte y de su resurrección, los premios de la salud eterna: haz, te suplicamos, que, al recordar estos Misterios en el sacratísimo Rosario de la Virgen Santa María, imitemos lo que contienen y consigamos lo que prometen. Por el mismo Nuestro Señor Jesucristo.”

Amen.



(EXTRAÍDO DE LAS MEDITACIONES DEL HERMANO ELIAS)

martes, 18 de octubre de 2022

SANACIÓN INTERIOR DESDE EL SANTÍSIMO



SERIE SOBRE LA VIDA ESPIRITUAL   
“La Adoración Eucarística”
(Parte I)

El permanecer en silencio ante el Señor Sacramentado, ya sea el Santísimo expuesto o en el Sagrario, tiene un gran efecto en la profundización de la oración. Por eso, en el marco de estas meditaciones sobre el tema de la oración, conviene que dediquemos dos días específicamente a la Adoración Eucarística. 
 Tal vez no siempre podemos percibir de forma palpable la eficacia de la presencia eucarística del Señor. En efecto, su presencia sacramental en la Eucaristía es una realidad que podemos contemplar únicamente con los ojos de la fe. Creemos que Jesús está ahí porque la Palabra de Dios y la Iglesia nos lo aseguran. Creemos, porque el pan y el vino, transformados en Carne y Sangre de Cristo durante la consagración, despiertan nuestra fe en Él. Con nuestros ojos exteriores no vemos más que una hostia blanca; con los ojos de la fe, en cambio, contemplamos la presencia misma del Señor.

¿Qué es lo que sucede en el interior del alma cuando permanecemos en la presencia del Señor?
Nosotros, los católicos, lo llamamos “comunión espiritual”. En ella, no acogemos físicamente la presencia del Señor en la santa hostia, como ocurre en la comunión sacramental; sino que lo recibimos directamente en nuestro espíritu. De esta manera, Dios se comunica suavemente a nuestra alma. Su presencia en la Santa Eucaristía es como una suave brisa que acaricia nuestra alma o como un agradable calor que va creando una relación cada vez más confiada.

Esta forma delicada cómo el Señor penetra en el alma nos recuerda a una frase de la Secuencia de Pentecostés: “Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.”

Al permanecer frecuentemente en silencio delante del Sagrario, nuestra alma se arraiga en el Señor y encuentra en Él su hogar. El anhelo de su presencia crece cada vez más. Puesto que nuestra vida espiritual es un progresivo “retorno a casa”, al Corazón del Padre, la Adoración Eucarística será un excelente medio espiritual para crecer en el amor, siendo una prolongación de la comunión sacramental.
 
Estando tan directamente en la presencia de Dios, nosotros somos, ante todo, los receptores. Así es en el tiempo y así será en la eternidad. Por eso, cuando permanecemos en silencio ante el Señor en el Sagrario o ante el Santísimo expuesto, encontramos cada vez más la serenidad interior y nuestro refugio. Y esto, en medio del ajetreo del mundo, es de suma importancia para nuestras almas. La oración no se debe convertir en una obligación pesada, a la cual tenemos que someternos a la fuerza; sino que ha de ser un anticipo del cielo. 

El que empiece a frecuentar la Adoración eucarística, se dará cuenta de que se le convierte en una creciente necesidad interior, en el pan espiritual cotidiano, que nos recuerda lo más importante; a saber, permanecer junto al Señor. 

Y para Dios mismo es una maravillosa posibilidad de comunicarse, de poner su morada en nosotros, para colmarnos con su presencia...


“La Adoración Eucarística”
(Parte II)

La adoración eucarística y la sanación interior

Los hombres en general –y también nosotros, los fieles– solemos estar heridos en nuestro interior, porque no hemos recibido el suficiente amor o hemos experimentado un abuso de nuestro amor. En consecuencia, pueden surgir graves deficiencias en el alma, y el ámbito afectivo puede sufrir un trastorno tal, que estas personas muy heridas podrían llegar a cerrarse interiormente.

Si se manifiesta en nosotros este tipo de emociones, podemos abrirlas a la fuerza sanadora del Santísimo Sacramento, entregándoselas al Señor en la oración o invocando el nombre de Jesús en el silencio. De esta manera, podemos abarcar incluso aquellos campos inconscientes de nuestra alma, pidiéndole al Señor que sane las heridas interiores y disuelva las barreras que han resultado en nuestro interior a consecuencia de ellas. Esto implica también aquellas heridas inconscientes, cuyos efectos sentimos, aunque no sabemos cómo se produjeron. 

Allí, en la Eucaristía, resuenan y se actualizan de forma especial estas palabras del Señor: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os proporcionaré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11,28-29).

Esta suavidad del yugo de Jesús, que puede experimentarse particularmente en la Adoración silenciosa del Santísimo, es la que permite que las personas heridas se abran con más facilidad. La presencia eucarística es como un sol espiritual, que simplemente está ahí y por el cual podemos dejarnos iluminar y calentar.

La sanación de las heridas interiores no es un asunto insignificante, porque a menudo estas heridas nos bloquean en la relación con Dios, con las personas y con nosotros mismos. Pongamos como ejemplo el caso de alguien que cree que no es amado, y este sentimiento lo domina o, al menos, aparece con frecuencia. Ésta es una de aquellas cargas que podemos llevar ante el Señor, y con el paso del tiempo notaremos que allí, en el Santísimo, nos encontramos con un amor que sencillamente está para nosotros y nos envuelve sin cesar...
Para el desarrollo espiritual, el alma necesita momentos de silencio. Ella sufre bajo el constante bombardeo de estímulos, que la llevan a la dispersión y a la superficialidad. Asimismo, el alma necesita de una sana ascesis, para abrirse a aquellos contenidos que le son provechosos en su camino espiritual y evitar aquellos otros que no lo son. 
Orar en silencio, nos permite ser iluminados por esa luz espiritual, que muchas veces no somos capaces de percibir. Esa no percepción, provoca una sensación de incomodidad, de pensar ...¿que hacemos aquí?, ¿por que no nos vamos?... 
La solución, es poner esos sentimientos a los pies del Señor! 
Porque El sabrá, tocarlos y transformarlos... 

(Extraído de meditaciones del Hermano Elías)

miércoles, 28 de septiembre de 2022

EL SUFRIMIENTO - Jb 9

 

Tierra Santa- Getsemani
 Sobre esta roca, Jesús lloro y sudo sangre

 ¿Cómo podemos entonces lidiar con los duros golpes de la vida, que nos amenazan existencialmente a nivel material o espiritual, y cuyo sentido no podemos comprender?

En medio del sufrimiento, no podemos caer en la infructuosa actitud de encerrarnos en nosotros mismos. Antes bien, hemos de elevar los ojos a Dios y entrar en diálogo con Él sobre el sufrimiento que nos ha golpeado. 
Este diálogo nos permitirá hablar francamente con el Señor, exponiéndole nuestras quejas por nuestro dolor y quizá también, pronunciando la incomprensión de por qué nos sobrevino tal sufrimiento… 
El diálogo con Dios abrirá nuestra alma frente a Él, y Él podrá respondernos a su manera. Además, evitaremos así que la situación se ponga aún más pesada, pues impediremos que sigan ganando terreno los sentimientos deprimentes que oscurecen nuestra alma. Sin embargo, al igual que Nuestro Señor en Getsemaní, podemos siempre pedir que la cruz nos sea quitada.



 Un siguiente paso sería activar y fortalecer la confianza en Dios. Precisamente las situaciones difíciles son las que nos invitan a confiar por encima de los sentimientos, pues exigen un acto de nuestro espíritu: “¡Queremos confiar! ¡Confiamos conforme a la certeza de nuestra fe! ¡Confiamos porque Dios nos ama!” ...
Con tales actos de confianza, nos aseguramos de que Dios tiene todo en sus manos, que Él conoce nuestra situación personal y familiar, que Él sabrá revertirlo todo en bien… 
Esto hemos de aplicarlo también cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles en el mundo y en la Iglesia, que podrían llevarnos a la desesperanza.

Esta confianza se cimienta en el poder de su amor. Aun las situaciones más difíciles que tengamos que padecer, aunque todavía no entendamos su sentido, Dios, en su amor, las permitió. Este es un gran acto de confianza, que no pocas veces se adquiere sólo después de una intensa lucha.

Si, gracias al diálogo con Dios en la oración, hemos logrado salir del encierro en nosotros mismos y hemos hecho actos de confianza, se nos hará más fácil aceptar la cruz que ha entrado en nuestra vida. Ciertamente esta aceptación puede suceder también “a oscuras”; es decir, sin comprender aún por qué Dios lo permitió...
Pero, frente a cualquier tribulación que nos sobrevenga, nuestro corazón se aferrará a Dios, sabiendo en lo más profundo que Él, en su Sabiduría, sabrá valerse incluso de este sufrimiento. Así, paso a paso aprenderemos a aceptarlo, a vivir con él y a crecer a través de él.

(Extraído de las reflexiones del Hno Elias)


domingo, 18 de septiembre de 2022

Ángelus del domingo 18 de setiembre 2022

 El Papa en el Ángelus: no permanecer indiferentes ante la corrupción



El Santo Padre constató que también hoy en día hay historias de corrupción como la que el Evangelio nos cuenta: conductas deshonestas, políticas injustas, egoísmos que dominan las elecciones de los individuos y de las instituciones, y tantas otras situaciones oscuras. Pero a los cristianos – dijo - no se nos permite desanimarnos o, peor aún, dejarlo pasar, permanecer indiferentes.

“Al contrario, estamos llamados a ser creativos en el hacer el bien, con la prudencia y la astucia del Evangelio, usando los bienes de este mundo -no solo los materiales, sino todos los dones que hemos recibido del Señor- no para enriquecernos a nosotros mismos, sino para generar amor fraterno y amistad social. Esto es muy importante: con nuestra actitud, generar amistad social.”

Así, con estas reflexiones, el Santo Padre invitó a rezar a María Santísima para que nos ayude a ser como ella, “pobres en espíritu y ricos de caridad recíproca”. 

Extraído de: Misioneros Digitales Católicos MDC

 

 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

DONDE BUSCAR SOLUCIONES...

 

Francisco aboga por la libertad religiosa como condición esencial para el desarrollo humano

 “Las religiones no son un problema, sino parte de la solución para una convivencia más armoniosa”.

“La búsqueda de la trascendencia y el valor sagrado de la fraternidad pueden, en efecto, inspirar e iluminar las decisiones a tomar en el contexto de las crisis geopolíticas, sociales, económicas y ecológicas —pero, en la raíz, espirituales— que atraviesan muchas instituciones en la actualidad, también las democracias, poniendo en peligro la seguridad y la concordia entre los pueblos. Por tanto, necesitamos la religión para responder a la sed de paz del mundo y a la sed de infinito que habita en el corazón de todo hombre.”

(Extraído de MDC Misioneros digitales) 

viernes, 2 de septiembre de 2022

Contra el adoctrinamiento... Formación, ejemplo y oración

 


 Alberto Bárcena, historiador y profesor de la Universidad San Pablo CEU, cuenta a la revista "Misión" de dónde viene este adoctrinamiento, cómo se ha ido implantando y cómo deben actuar los cristianos ante esta grave amenaza.

¿El adoctrinamiento es algo nuevo o se ha practicado a lo largo de la historia?

Adoctrinar o impartir doctrina es algo que han hecho todas las civilizaciones. La peculiaridad de nuestros días es que lo impartan los grupos de poder para implantar el pensamiento único, o lo que Benedicto xvi denominó la  “dictadura del relativismo”, que proviene de los sistemas totalitarios del siglo xx. Su modelo es el comunismo, pero hay otros sistemas con una narrativa oficial, como el fascismo y el nacionalsocialismo.

¿Cuál es el fin último de este adoctrinamiento sistemático?

Los que diseñan este nuevo orden mundial quieren apartarnos de la verdad, y disminuir la población y hacerla fácil de controlar. Son maltusianos: ven al ser humano como una plaga y eso es lo que los lleva a promover el aborto, la esterilización masiva, la eutanasia, el infanticidio (que se está legalizando en algunos sitios)… Detestan la religión, la familia tradicional, las identidades nacionales… Quieren borrar las señas de identidad para hacer hombres débiles que no pongan pegas a lo que venga del poder, porque un hombre que ha perdido su religión y el lazo con su patria y con sus orígenes es maleable. Está desarmado. Lo que mejor les funciona es  “reeducar”  las tendencias naturales del ser humano para que la persona misma renuncie a sacralizar su unión, a tener hijos… 

“Un hombre que ha perdido su religión y el lazo con su patria es maleable” 

¿Cómo ha calado este “diseño”? 

Esta ideología se ha hecho con todo Occidente. Han ido definiendo lo que llaman nuevos derechos y los disfrazan de democracia y libertad. Es una visión utilitarista del ser humano. A los jóvenes les inculcan que tienen derecho a vivir su sexualidad desvinculada de la apertura a la vida. Esta desacralización irracional de la persona no va solo contra la fe; va contra el ser humano.

¿Hay una mano negra detrás de este adoctrinamiento sistemático?

Este modelo de pensamiento viene dado desde los organismos internacionales que lo han impulsado: las Naciones Unidas y la Unión Europea. Prácticamente todos los países y los partidos políticos lo apoyan, excepto los del Grupo de Visegrado (Eslovaquia, Hungría, Polonia y República Checa), que por eso están en el punto de mira de la ue. También hay grupos de presión que buscan la gobernanza mundial, que presionan fuerte para que España no se convierta en un referente provida ante Europa e Hispanoamérica. Es lo que buscan con la agenda 2030. Pero ya en los 90 hubo varias cumbres de la onu, en concreto en Pekín y en El Cairo, que trataron respectivamente sobre la mujer y la población, donde se empezó a hablar de reducir la población y de técnicas para adoctrinar a las masas.  

¿Qué herramientas utilizan?

Lo dijeron en estas cumbres: había que emplear todos los medios de que un gobierno pudiera disponer para expandir esta cultura y cambiar el modelo de familia. Se habló de entrar en la conciencia a través del cine y de las series, para barrer lo que es innato al ser humano. ¿Qué nos presentan los medios? Promiscuidad sexual continua y con absoluta frivolidad… Ha desaparecido el modelo natural de familia; si aparece, se lo muestra como algo extraño. Y los personajes más atractivos de la serie responden al perfil de ideología de género. Esto se lleva diseñando durante años. 

¿Pueden ser las leyes  una forma de adoctrinamiento?
La ley establece normas de obligado cumplimiento y, además, tiene un valor didáctico: creemos que lo que es legal está bien. Reconocer el derecho al aborto es establecer que hay ciudadanos que tienen derecho sobre la vida de otros. En "Evangelium Vitae "Juan Pablo II decía...  Quienes mayor obligación tienen de cuidar al inocente son el médico y la madre, y hoy son ellos quienes lo matan. Esto no puede verse como una conquista democrática. Es una barbarie y un desprecio a los derechos humanos y a la vida.

Con el agravante de que no tenemos quien ponga freno a estas leyes…

Quien no se adhiere hoy a la verdad ya no es fiable desde el punto de vista democrático. Se han impuesto unos dogmas sobre cómo debe ser el perfecto demócrata, y clarísimamente no puede ser un cristiano coherente. Benedicto xvi decía que es el “credo del Anticristo” . Tienes que profesar los atentados contra la vida y la dignidad del ser humano –aborto, matrimonio homosexual, reproducción in vitro– para no resultar  “excomulgado”. Además de plegarse a la autodeterminación de la persona: el rechazo a la biología y al mismo Dios, para “ser como dioses”.  Y a quien no se adhiera a esta doctrina se le castiga. La religión es un asunto para la práctica privada. Esta es una censura inadmisible, pero muchos se la autoimponen.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

Todo empieza en cuanto Dios sale de la ecuación. Han disociado los dos rasgos de la unión del hombre y la mujer: el unitivo y el reproductivo. Esto también está calando entre los católicos. Hay un total desprecio a la apertura a la vida: “El hijo sí, pero cuando yo quiera”. La visión que tenemos de la donación, del darse al otro sin reservas, ha desaparecido. 

¿Podemos revertir la situación?

Me sostiene saber que el Señor ha vencido al mundo. Esa victoria no la pueden eliminar ni los servidores de Satanás, ni el propio Satanás… Aunque aún veremos mucho sufrimiento, que es lo que trae consigo el mal. Pero el mal es autodestructivo; no puede durar. Ninguna civilización se sostiene después de haber perdido su religión. 

¿Podemos aún ser optimistas? 

Aparentemente, no hay demasiadas razones para el optimismo, pero hay que fijarse bien. El fallo de la Corte Suprema de EE. UU. que declara la inconstitucionalidad del aborto, impensable hasta hace poco, es un ejemplo esperanzador. Ha caído como un mazazo en Occidente. Y esto es gracias a que la mayoría de los jueces que han tomado esta decisión son católicos coherentes. Aunque están intentando anular su fallo, esto es esperanzador.

¿Qué debemos hacer los católicos?

Tenemos que sentirnos interpelados y ser testigos de la fe como nunca antes en la historia. Hay que librar el buen combate de la fe que estará presente hasta el fin de los tiempos porque, como decía san Pablo, “no luchamos contra la carne ni contra la sangre, sino contra los espíritus inmundos”. La asunción de los postulados de la ideología de género empieza a ser imparable, incluso entre católicos, pero no nos podemos relajar porque adoptar estos postulados en el seno de la familia es pecado de escándalo. 

¿Cómo alentar a quienes por pereza, cansancio o buenismo se rinden al pensamiento único?

Cada uno puede hacer mucho en la esfera en la que se mueve –familia, trabajo– llamando a la coherencia de vida. Que no nos engañen: los cristianos no nos hemos quedado anticuados. Si eres católico, selo de verdad. Tenemos una gran responsabilidad. Del pecado de omisión nos han de pedir cuentas. ¡Y ay de los tibios!  Para defender la verdad no hay más que coger el catecismo –que aclara todas las dudas– y frecuentar los sacramentos; acercarse a Dios, cumplir su ley y llevar el Evangelio a todos los hombres. El bien supremo de la persona es llegar a unirse con Dios. Hay que rechazar todo lo que nos distraiga de conseguirlo. Luego recibiremos una recompensa inimaginable. El que dé ejemplo de esa coherencia de vida puede conseguir cambios en los otros, incluso su conversión.  

Hay quienes creen que los cristianos hemos sido adoctrinados, ¿cómo rebatimos esa premisa? 

No tenemos el cerebro lavado. Fe y razón no se contraponen. Hoy en día la razón está siendo pisoteada sistemáticamente, tal y como advertía san Juan Pablo ii en Fides et Ratio, pero los cristianos tenemos una revelación que Dios le ha dado al hombre, por amor, durante siglos. Es un tesoro. 

Para terminar, ¿puede darnos un mensaje para no desfallecer?

Los animo a vivir sin complejos, a no dejarse arrastrar por este pensamiento único demoledor. Da igual que nos pongan etiquetas. He comprobado que mucho de lo que se defiende en público, en privado se reconoce que aboca al desastre. Los cristianos somos sal de la tierra, luz del mundo. Así que la única fórmula es: formación, ejemplo y, por supuesto, oración, que es el arma más poderosa que existe.  

(Nota de la revista "Misión"- Por Marta Peñalver)


IMAGENES SAGRADAS EN CASA

 



El arte religioso y las imágenes sagradas son como señales que salen a nuestro paso para marcarnos el camino. “Los seres humanos nos distraemos fácilmente con las preocupaciones cotidianas –comenta Belinda–. Por eso, crear una cultura visual católica en casa nos ayuda a centrarnos en nuestro objetivo final: la comunión con Dios en el Cielo”.

Kate Rossing, decoradora y diseñadora de interiores y autora en The Daily Collection en la web Theology of Home (theology­ofhome.com) explica a Misión que las imágenes sagradas son una herramienta que el Señor utiliza para despertar nuestras mentes y, de paso, recuperar nuestros corazones para Él: “Tengo una María de la Cocina (una Virgen barriendo) al lado del fregadero. Ella me recuerda que la santidad se puede lograr a través de las tareas más cotidianas, si ofrecemos estos actos de servicio a Dios”. Y añade: “Estas imágenes nos ayudan a mi esposo y a mí a tener presente que no solo se nos ha confiado mantener a nuestros hijos seguros y saludables en este mundo, sino que tenemos el encargo de criarlos para que sean santos”.



“El crucifijo colgado sobre el marco de la puerta bendice a todos los que entran en esa casa”

Las que no pueden faltar
La imagen por excelencia, la que que no puede faltar en toda casa, es el crucifijo. “Aprendí en un estudio bíblico que colgar el crucifijo sobre el marco de la puerta bendice a quienes entran a nuestro hogar. Los antiguos israelitas colocaron la sangre del cordero en los postes de sus puertas y fueron salvados de la muerte; nosotros somos salvados de la muerte eterna por la sangre de Jesús”, anota Belinda. Además, tanto Belinda como Kate recomiendan tener una talla de la Virgen María en un lugar céntrico, y una imagen del santo patrón de cada miembro de la familia. “María, porque es el arca de la Nueva Alianza y el prototipo de toda la humanidad, como la primera y más fiel cristiana. Y cada uno de mis hijos tiene una imagen de su santo patrón en su dormitorio”, expone Belinda, quien tiene expuestas en casa, además, imágenes de san José, santa Ana, san Francisco de Asís y san Juan Pablo ii, a quien ella atribuye su regreso a la Iglesia.

A veces, al sentido trascendente de cada imagen se suma el vínculo que une a la familia en el Cuerpo Místico de Cristo. “Cuando mis familiares me regalan una obra de arte sacro, le doy un significado especial. A mis padres les encanta el arte religioso y nos han obsequiado con imágenes bellísimas. Una de mis favoritas es un Niño Jesús en el pesebre”, apunta Belinda.

Pero las imágenes sagradas no son solo para quienes habitan en ese hogar. Belinda ha comprobado, una y otra vez, que también guardan un mensaje para aquellos que le visitan. “Algunos de mis hermanos hoy no practican. A menudo se ríen de mí y me dicen que tengo más objetos religiosos que la mayoría de las iglesias, pero lo cierto es que, cuando están preocupados por su alma, me llaman para hacerme preguntas sobre mi fe”.

De esta manera, se nota cómo las imágenes sacras, previamente bendecidas, son sacramentales que hacen que la gracia llegue incluso a aquellos que las observan. Así lo ha verificado también Kate, quien asegura que cuando ve un rosario colgado en un espejo retrovisor o una talla de Nuestra Señora en el jardín de un porche, siente un nexo con las personas que han colocado estos objetos. “Incluso si no les conozco y sé que nunca voy a llegar a conocerles. Y, para el resto del mundo, estos objetos son testimonios silenciosos de nuestra preciosa fe”, concluye Kate.

(Extraído de la "revista Misión", art. de Isabel Molina Estrada)