martes, 19 de septiembre de 2023

MATRIMONIO, DISEÑO DE AMOR

 


En una relación de amor, Jesús no puede estar ausente... 
Donde cada uno de los cónyuges están para ayudarse mutuamente, Él esta allí...
Esta en nosotros hacerlo participe de todas las decisiones y situaciones, momentos alegres y tristes que se viven en la familia, debemos vivirlas y compartirlas con aquel que está presente en cada momento...
Él es quien compensa en el amor nuestras pilas, nos permite comprender y aceptar las cosas que nos molesta del otro, como también valorar los momentos de amor y comprensión que recibimos... 
A quien se le puede ocurrir vivir una vida de Amor conyugal, si Dios fuente de Amor y justicia, está borrado de nuestros proyectos y de nuestra vida?
A través del Sacramento del matrimonio, nuestro compromiso mutuo se convierte en indisoluble por la fuerza de la Gracia y a partir de ese momento es Jesús quien camina a nuestro lado. La gracia, es el hilo conductor porque la palabra "gracia", traduce a veces las palabras hebreas hesed, hen, traducidas más frecuentemente de otras maneras: como amor, bondad, compasión, favor... Todos condimentos indispensables para una sana relación.





miércoles, 13 de septiembre de 2023

TUS BIENAVENTURANZAS...

  


Las bienaventuranzas en Mateo 5, es el sermón de la montaña...

En Lucas 6 , el evangelista nos relata, las bienaventuranzas del llano...

Lucas (6,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.
 

Nosotros también podemos hacer el ejercicio de realizar nuestras propias máximas, que nos permitan empedrar el camino de nuestras vidas, cargadas de amor hacia los demás, con una fuerte impronta de optimismo, humildad y buen humor...
Porque somos conscientes del Amor infinito de Dios!

Felices los que creen porque no serán defraudados 

Felices los optimistas porque tendrán siempre un vaso medio lleno.

Felices los que dan porque nunca les faltará nada.

Felices los que perdonan porque pueden siempre renacer y empezar de nuevo.

Felices los que tienen buen humor porque podrán superar cualquier dificultad. 

Felices los humildes porque su grandeza es infinita.

Felices los que rezan porque todo es posible para ellos

La tarea para hoy es escribir tus propias bienaventuranzas.

13 de setiembre - SAN JUAN CRISOSTOMO

 


Ha pasado a la historia con el sobrenombre de “boca de oro” por su maravillosa capacidad de hablar sobre la fe. San Juan Crisóstomo nació en el 349 cerca de Antioquía. Patriarca en Constantinopla, murió exiliado por haber condenado sin temor la corrupción del clero y de la corte bizantinos.

 

Juan fue un as de la palabra desde muchacho. El famoso rector Libonio, su maestro, que veía en el joven a su natural sucesor, sintió mucho cuando aquel alumno prometedor prefirió la fe a la atractiva retórica. “¡Si los cristianos no me lo hubieran robado!”, exclamará.

En efecto, Juan sí fue “robado” por la atracción que sentía por las palabras sagradas, que estudia con atención en el círculo de Diodoro, futuro obispo de Tarso. San Pablo es uno de sus preferidos, al que le dedicará mucho en pensamientos y páginas.

Pero toda la Biblia, con sus enseñanzas, deja una huella profunda en aquel joven de Antioquía que se prepara para convertirse en una espada de doble filo en el oriente cristiano del siglo V, precisamente por aquel talento de decir las cosas sabiendo que lo dice bien.

El espíritu no el vientre

El obispo Fabiano lo ordenó sacerdote pero Juan, desde los años del diaconato, demuestra rotundamente que su capacidad de hablar a la gente de las Escrituras es fuera de lo común. Antes de esta fase, el joven también hace la experiencia eremítica – seis años en el desierto, los últimos dos en una caverna – y esto consolida en él un carácter de sobriedad que confiere ulterior fuerza a sus palabras que sacuden siempre por su franqueza.

Predica el amor concreto a los hermanos más pobres, insta a los monjes a realizar obras de caridad y a desprenderse del dinero; impulsa a los laicos a evitar la telaraña de la corrupción.

En suma, más espacio al espíritu y menos a la carne. Juan es un moralista, en el sentido positivo del término, para una época en la que extraer de los dichos bíblicos normas de comportamiento coherentes con la vida de un bautizado era el camino que se recorría con frecuencia.

Patriarca incómodo

Cuando tenía alrededor de 50 años, en el 397, da el gran salto. Juan está en Constantinopla para suceder al Patriarca Nectario. Cambia el papel: gran visibilidad y cercanía a la corte. El único que no cambia es Juan. El fustigador de la corrupción – que en los palacios del poder bizantino pulula – es fiel a su estilo.

La gente lo ama por eso, tal como lo testimonian sus contemporáneos. Los que comienzan a detestarlo cada vez más abiertamente son la nobleza y el clero, apegados a sus privilegios y de aquel hombre que, en lugar de alinearse a los modos del círculo del que ha entrado a formar parte, reciben frases que no hacen descuentos.

Indolencia y vicios, sobre todo por parte de quien viste una túnica, son los blancos preferidos. Y a las palabras siguen los hechos. Muchos presbíteros son removidos por indignidad, incluido el obispo de Éfeso. Para muchos es demasiado. Y contra un hombre que en el fondo es más ingenuo que astuto, parte la lista de intrigas.

“Boca de oro”

Capitanea la fronda contra Juan el Patriarca de Alejandría, Teófilo, y la emperatriz Eudoxia. En su ausencia convocan un sínodo que obliga a Juan al exilio. Corre el año 403, pero el alejamiento dura poco. Por aclamación popular, Juan regresa a Constantinopla y sus adversarios vuelen a lanzar el desafío.

El 9 de junio del 404 una nueva condena lo aleja del centro del Imperio. El antiguo eremita encuentra una soledad forzada. Juan “boca de oro”, tal como será apodado tiempo después, muere en el año 407, en Comana Pontica, durante uno de los tantos traslados que debía realizar.

Su sabiduría permanece intacta a lo largo de los siglos, corroborada por centenares de escritos de un hombre y un sacerdote convencido de que “en todas las cosas” deba darse “gloria a Dios”.


(Extraído de la revista PRIMEROS CRISTIANOS)