sábado, 26 de septiembre de 2020

Domingo XXVI del tiempo Liturgico Mt 21, 28-32

  


Domingo 27 de setiembre de 2020

Este domingo, podemos ver en la primera lectura, la profecía de Ezequiel, que es manifestada al pueblo de Israel de la siente manera: El bueno que practica la justicia y luego se desvía hacia el mal, comete pecado. Nadie se acordara lo bueno que hizo y por el mal hecho, él morirá.
En cambio, el malvado que se aparta del mal y comienza a vivir la justicia, por que abrió los ojos y se convirtió. El seguramente vivirá...

En la segunda lectura, San Pablo les recomienda en su carta a los Filipenses, que se mantengan unidos. Por el amor de cristo, por la comunión en el Espíritu o por la ternura y compasión. Que eso los hará tener, un mismo corazón, un mismo amor y un mismo pensamiento.
No hagan nada por un interés personal o por simple vanidad y que sea la humildad, la que los lleve a estimar profundamente a los demás y así buscar el bien para todos. Esto es vivir con los mismos sentimientos de Cristo Jesús...

En el evangelio de Mateo, Jesús dirigiéndose a los sumos Sacerdotes y ancianos del pueblo, les  relata  la parábola del hombre que tenia dos hijos y les pide a cada uno de ellos que vayan a trabajar a su viña.
El primero le dice que "no quiere", pero después se arrepiente y va. El segundo, le contesta "voy Señor", pero nunca fue. 
Luego les pregunta : ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? "El primero, respondieron".
Y Jesús les dice: Les aseguro que publicanos y prostitutas, llegaran antes que ustedes al reino de Dios.
Juan como un hombre justo, vino a ustedes y no creyeron en él. Sin embargo los publicanos y las prostitutas, si creyeron. Pero ustedes, ni si quiera viendo este ejemplo, se arrepintieron, ni creyeron en él...

Dando una mirada mas detallada de las lecturas, ¿me pregunto?¿Que me dicen las lecturas?
Me dicen que aunque haya vivido equivocado y en pecado, si creo en el Señor y realizo una real conversion, seguramente seré recompensado. En cambio, aquel que hizo el bien, y de golpe entra en el camino del mal, todo bien hecho se olvidará y si no hay un verdadero arrepentimiento, prevalecerá el mal y la perdición.
Es por eso que Pablo recomienda permanecer en el bien, en el pensamiento y en el amor de hermanos, donde se privilegia el bien común y no hay espacio para individualismos. Y para lograrlo, el camino es la humildad, que nos lleva a vivir y sentir como Cristo
Esta es la voluntad del Padre, poner la mirada primero en nosotros mismos, arrepentirnos de los errores y pedir perdón, abrazar la Fe y perdurar en la senda del bien. Siempre con la mirada puesta en Cristo, para que sea nuestro ejemplo a seguir...
No por que digamos, Señor, Señor! estamos salvados... sino, por que hagamos su voluntad!
Y para terminar recemos con el salmo:

Él muestra el camino a los extraviados
guía al humilde para que obre rectamente
y enseña el camino a los pobres...

Virgen santa, tu que eres, la mas humilde servidora, guíanos por el buen camino que conduce al amor eterno, para que podamos ser verdaderos instrumentos de ese amor que solo proviene de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Amen.

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