martes, 22 de agosto de 2023

22 DE AGOSTO "MARÍA REINA DE LOS CIELOS Y DE LA TIERRA"

                                 María es reina, por ser madre de Jesús, Rey del Universo.
 Esta fiesta fue instituida por el Papa Pío XII en 1955.
   María ha sido elevada sobre la Gloria de todos los Santos y esta coronada de estrellas por su Divino Hijo.Esta sentada junto a El y es Reina y Señora del Universo.

 

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano.


                                                 LA REALEZA DE CRISTO Y DE MARÍA


Entre Cristo y María hay un perfecto paralelismo que es la razón fundamental de su realeza. Por este motivo la Virgen María es Reina: por su íntima relación con la realeza de Cristo, pues éste lo es por derecho propio y aquella lo es por razón de cierta analogía.

Cristo es Rey tanto por derecho propio como por derecho de conquista. En el primer caso lo es como hombre y como Dios. Jesucristo en cuanto hombre, por su Unión Hipostática con el Verbo, recibió del Padre “la potestad, el honor y el reino” (cfr. Dan. 7,13-14) y, en cuanto Verbo de Dios, es el Creador y Conservador de todos cuanto existe, por lo mismo, tiene pleno y absoluto poder en toda la creación (cfr. Jn. 1,1ss).

En el segundo caso es Rey por derecho de conquista en virtud de haber rescatado al género humano de la esclavitud en la que se encontraba, al precio de su sangre, mediante su Pasión y Muerte en la Cruz (cfr. 1 Pe. 1,18-19).

De la unión con Cristo Rey deriva, en María Reina, tan esplendorosa sublimidad, que supera la excelencia de todas las cosas creadas; de esta misma unión nace su poder regio, por el que Ella puede dispensar los tesoros del reino del Divino Redentor; en fin, en la misma unión con Cristo tiene origen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre (cfr. Pío XII, Enc. Mystici corporis , 29-VI 1943).


EL DULCE REINADO DE MARÍA...
El dulce reinado de María aplaca la dureza del varón y revela la verdadera dignidad de la mujer...¡Cuántos hombres necesitan aprender a amar realmente a sus esposas y a asumir su responsabilidad como cabezas de la familia! ¡Cuántas mujeres sacrifican su verdadera identidad y su dignidad, buscando la autorrealización de formas equivocadas! Si todos acudieran a la escuela de María y se dejaran formar por su dulce realeza, entonces el Espíritu Santo, el divino Esposo de la Virgen, podría sanar heridas, desenredar lo enredado, ahuyentar las tinieblas y restaurar el orden de Dios en todo.

En el dulce reinado de María se hace visible el dominio del Señor mismo, que “reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”. Bajo la guía de la Virgen, aprenderemos a decirle a Dios con todo nuestro corazón: “Hágase en mí según tu palabra”.

MARIA REINA... RUEGA POR NOSOTROS!

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