13/04/2022
(Audiencia general de los miércoles)
La paz de
Jesús no domina a los demás, nunca es una paz armada. Las armas del Evangelio
son la oración, la ternura, el perdón y el amor gratuito al prójimo, a todo
prójimo. Es así que se lleva la paz de Dios al mundo. Por esto la agresión
armada de estos días, como toda guerra, representa un ultraje a Dios, una
traición blasfema del Señor de la Pascua, un preferir el falso dios de este
mundo a su rostro manso. La guerra es siempre una acción humana para llevar el
poder a la idolatría.
El Obispo de Roma
explica entonces que mientras el poder mundano deja solo destrucción y muerte,
la paz de Jesús “edifica la historia, a partir del corazón de cada hombre que
la acoge”. Pascua – afirma - es “la verdadera fiesta de Dios y del
hombre, porque la paz, que Cristo ha conquistado sobre la cruz en el don de sí,
se nos distribuye”
Finalizando su reflexión el
Papa recuerda que Pascua significa “paso” y concluye:
Es, sobre todo este año, la ocasión bendecida para pasar del
dios mundano al Dios cristiano, de la codicia que llevamos dentro, a la caridad
que nos hace libres, de la espera de una paz llevada con la fuerza, al
compromiso de testimoniar concretamente la paz de Jesús. Pongámonos delante del
Crucificado, fuente de nuestra paz, y pidámosle la paz del corazón y la paz en
el mundo.
(Fragmento extraído de
Misioneros Digitales Católicos MDC)

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