Amoris laetitia.
O "la alegría del amor" que en la familia, adquiere un sentido propio y profundo, principalmente en la familia cristiana:
- La familia es comunidad de amor por naturaleza y con independencia de su localización geográfica y de la religión que profese. En esa comunidad de amor se aprende a servir y a vivir los valores sobre los que se edifica la sociedad.
- La familia cristiana es, además, iglesia doméstica, fermento de vida nueva y célula vital para transformar el mundo.
La catequesis en la exhortación Amoris laetitia
El papa Francisco llamaba la atención en esa exhortación apostólica sobre la situación actual de la familia y los desafíos a los que se enfrenta. Entre las medidas pastorales que sugiere destacan algunas ideas cuya naturaleza es profundamente catequética:
- Anunciar el Evangelio de la familia hoy.
- Guiar a los prometidos en el camino de preparación al matrimonio.
- Acompañar en los primeros años de la vida matrimonial.
- Fortalecer la educación de los hijos.
El término “acompañar”, que define lo que se hace en la catequesis, se repite 62 veces, que son muchas más si se a la búsqueda se añaden palabras como “catequesis”, “apoyo” o “formación”. Algunas frases escogidas:
- “ las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer su apoyo a la misión educativa de las familias, de manera particular a través de la catequesis de iniciación” (n. 279).
- “ han de ser valorados los cónyuges, madres y padres, como sujetos activos de la catequesis
- Es de gran ayuda la catequesis familiar, como método eficaz para formar a los jóvenes padres de familia y hacer que tomen conciencia de su misión de evangelizadores de su propia familia” (n. 287).
- “los momentos de oración en familia y las expresiones de la piedad popular pueden tener mayor fuerza evangelizadora que todas las catequesis y que todos los discursos” (n. 288).
A nadie se le escapa el hecho de que la catequesis, en la mayor parte del mundo católico, está delegada en la parroquia y en los colegios (no en todos).
Ahora se nos viene a decir que eso no está bien, que el papel de la parroquia y del colegio es el de “ayudar a los padres para que sean ellos quienes cumplan su misión”.
Se podría decir que la parroquia y el colegio hacen mal cuando aceptan -sin más ni más- que las familias deleguen en ellos la formación en la fe de sus hijos. Se convierten en cómplices de su dejadez
“Es hora de que los padres y las madres vuelvan de su exilio — porque se han autoexiliado de la educación de los hijos — y vuelvan a asumir plenamente su función educativa“.
Papa Francisco, Audiencia general, 20.V.2015
Propuesta de acción
Este artículo es el primero de una serie de publicaciones en las que propondremos medidas concretas: sugerencias de enfoque, método y recursos que, siguiendo las directrices del Directorio para la Catequesis.
La realización práctica de las orientaciones magisteriales puede ser objeto de multitud de soluciones. Sin embargo, cuesta mucho proponer alternativas cuando los agentes de la catequesis están mediatizados por experiencias y modos de hacer cuyas raíces llevan decenios de desarrollo. Las inercias que los atenazan son enormes y, en la mayor parte de los casos, ni siquiera son conscientes de este hecho.
Por ahora, y para marcar la línea en la que profundizaremos, baste decir que consideramos necesario:
- Poner el empeño de la catequesis en la formación de los adultos. Son los padres quienes deberían recibir la catequesis en primer lugar. Si no fuera así, ¿qué van a transmitir? ¿cómo van a enseñar? ¿qué papel pueden jugar para ser protagonistas de una película cuyo guion desconocen o no les interesa?
- Convencerse de que no hay otro camino que mentalizar a los catequistas, a los sacerdotes, a las parroquias y colegios, para que cambien sus coordenadas mentales y las estructuras pastorales que sean precisas.
Desde catequesisfamiliar.net

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