¿QUE ME DICE ESTE DOMINGO EL EVANGELIO?
El reino de los cielos es como...Jesús habla por medio de parábolas...
Nos transmite a través de 3 ejemplos, como es que debemos actuar para alcanzar ese reino celestial que todos ambicionamos.
Primero nos habla del trigo y la cizaña, para después explicarla claramente a sus discípulos. Allí vemos lo paciente que es el Señor, El sabe esperar, para darnos la oportunidad de corregirnos. Su misericordia es infinita. Somos nosotros, los que queremos arrancar la cizaña de raíz ni bien asoma, aunque corramos el riesgo de equivocarnos.
En el fin de los tiempos, serán los Ángeles del Señor, los que se encargaran de la cosecha, separando a los justos de los que viven en la oscuridad...
En la segunda parábola, nos presenta la imagen de la semilla de mostaza, que a pesar de ser tan chiquita, logra ser una hortaliza tan grande. Haciendo el claro paralelismo con nosotros y nuestro crecimiento espiritual, que cuando lo vamos alimentando llegamos a ser verdadero refugio y protección para los demás.
La tercer imagen, es lo producido por la levadura en la masa. como un ejemplo claro de nuestra función de fermento, que debemos amasar y dejar descansar, para que duplique su volumen. De la misma manera, debemos hacer en cada uno de nuestros ambientes, donde el Señor nos plantó, amasar, trasmitir nuestra Fe, y dejar pacientemente que crezca en los demás...
Para finalizar, podemos percibir como con estos tres ejemplos de la vida cotidiana, en los tiempos de Jesús, el Señor nos transmite la receta, para alcanzar el reino de los Cielos.
Abrazar la fe en Dios, cultivarla y hacerla crecer y tener la paciencia necesaria, para saber esperar los tiempos de maduración. Para que ese crecimiento, irradie la luz de Cristo,a nuestros hermanos que aún no saben de Él.
Esa es nuestra función de Apóstoles, hacerla crecer en nosotros, para poder transmitirla a los demás con nuestro testimonio de vida.
Este domingo pidamos al Señor, que nos de la gracia de hacer crecer nuestra Fe, de ser pacientes y comprensivos con los demás y ser instrumentos de su amor.
Y que nuestra recompensa final, sea brillar el día del juicio...
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